En uno de los espectáculos de medio tiempo del Super Bowl más esperados de la historia, el mensaje que dejó Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, fue claro: en el evento deportivo más importante de Estados Unidos la cultura latina no es una invitada, es protagonista.Ante los ojos de más de 70 mil espectadores en el estadio Levi’s, y para 100 millones de personas a través de las pantallas, Benito no plantó únicamente la bandera de Puerto Rico, llevó a toda Latinoamérica con él al escenario más visto de todos.El nacido en Bayamón despertó el furor del público con "Tití me preguntó” como canción de entrada, antes de dar paso a otro éxito: “Yo perreo sola”.El show de medio tiempo del Super Bowl LX, como dijo Martínez Ocasio, fue “la fiesta más grande del mundo”, en la que se mezcló salsa, reggaetón, bachata y trap.Todas las épocas de su exitosa carrera fueron expuestas. Canciones de Don Omar y Daddy Yankee acompañaron sus transiciones en el escenario, dividido en distintas zonas: un campo, tiendas de conveniencia y un salón de fiestas para celebrar una boda.Sin embargo, el Conejo Malo no estuvo solo. Sus invitados de lujo fueron la cantante Lady Gaga, que sorprendió con su interpretación de “Die with a smile”, versión salsa, y el icónico Ricky Martin, paisano de Benito.“Si estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí mismo”, dijo el reciente ganador de tres Grammy, que honró la cultura boricua a través de sus bailarines y actores, que lucieron sombreros de pava o jíbaros, los que usan los campesinos para cubrirse del sol.No hubo manifestaciones políticas, porque no fueron necesarias. El espectáculo dejó claro que esta era la noche de Latinoamérica y que la historia marcará esta como la primera vez que el show de medio tiempo del Super Bowl fue interpretado por su artista principal todo el tiempo en español.Para Benito una boda, una reunión con amigos o el partido de futbol americano más importante representa lo mismo: una oportunidad para bailar y festejar la vida.La música trasciende fronteras y no discrimina, una reflexión en esta presentación histórica en tiempos en los que el gobierno de Estados Unidos persigue a los inmigrantes en su país. A ellos, Bad Bunny les cantó desde el lugar más profundo de su corazón.Entre fuegos artificiales, abandonó el campo de juego rodeado de banderas latinoamericanas y en las pantallas gigantes del estadio se compartió al mundo que “la única cosa más poderosa que el odio, es el amor”.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO