Miércoles, 04 de Febrero 2026

La generación de hierro no se oxida

Del cine mexicano a Hollywood, actores como Jorge Rivero, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger desafían al tiempo y convierten la disciplina física en una forma de resistencia frente a la edad

Por: El Informador

Sylvester Stallone, el eterno “Rocky”, sigue entrenando a los 79 años. AFP

Sylvester Stallone, el eterno “Rocky”, sigue entrenando a los 79 años. AFP

En una época donde el paso del tiempo suele dictar el retiro silencioso, hay figuras que prefieren desafiar al calendario con el sonido metálico de las pesas. Son actores que convirtieron su físico en parte de su leyenda y que hoy, lejos de buscar aplausos o portadas, siguen entrenando por una razón simple y poderosa: mantenerse vivos, lúcidos y en movimiento. Entre ellos, un nombre mexicano volvió a encender la conversación y a romper el algoritmo de la sorpresa: Jorge Rivero.

A sus casi 88 años, el actor que fue símbolo sexual del cine nacional en las décadas de los setenta y ochenta reapareció -sin alfombras rojas, sin cámaras profesionales ni discursos grandilocuentes- en un gimnasio de Estados Unidos. Un video compartido en redes sociales por el actor asiático Jonathan Cheung lo mostró ejercitándose con aparatos, conversando con naturalidad y moviéndose con una serenidad que solo da la disciplina sostenida durante décadas. El clip se volvió viral. No por nostalgia, sino por asombro.

Rivero, nacido en 1938 y compañero generacional de figuras como Andrés García, dejó claro que su rutina no responde a la vanidad ni a la fuerza bruta que alguna vez definió su imagen en pantalla. “Mi salud, voy a mantener mi salud; no perder esto -la cabeza- es lo principal”, dijo con la claridad de quien entiende que el verdadero músculo que hay que proteger es el de la mente. Mente sana, cuerpo en movimiento. Así de sencillo. Así de contundente.

La imagen de Rivero entrenando no solo despertó aplausos virtuales, también reavivó una conversación más amplia: la de una generación de actores que se niega a aceptar que la edad sea sinónimo de inmovilidad. En Hollywood, esa resistencia tiene nombre propio y se traduce en una auténtica generación de hierro.

Ahí está Sylvester Stallone, 79 años, nacido el 6 de julio de 1946, quien construyó una carrera entera a base de puños, sudor y taquilla. “Rocky”, “Rambo” y una larga lista de héroes musculares no fueron solo personajes: fueron extensiones de una filosofía personal. Hace apenas unos días sorprendió con un físico tonificado que sigue cuidando tanto por salud como por respeto a su imagen frente a los fans. “Cada año se vuelve más difícil, pero por eso hay que esforzarse más. Sangre, sudor y lágrimas”, confesó, fiel a su propio credo.

Arnold Schwarzenegger, 78 años, representa otro capítulo de esta épica corporal. El hombre que redefinió el fisicoculturismo y lo llevó al cine ya no persigue la hipertrofia que lo coronó como Mr. Olympia. Nacido en 1947, hoy privilegia el cardio y las máquinas con una lógica casi quirúrgica: proteger el corazón y las articulaciones tras varias cirugías. “Este año no se trata de trabajar más duro, sino de crear un plan tan simple que no tengas que pensar”, explicó recientemente. En su caso, la disciplina dejó de ser espectáculo para convertirse en estrategia de supervivencia.

Más abajo en la lista, pero igual de sorprendentes, aparecen nombres que rompen estereotipos. J. K. Simmons, 71 años, decidió en 2016 que no volvería a soltarse después de bajar de los 113 kilos. El actor de “Spider-Man” y “Código traje rojo” asumió el ejercicio como una política de vida. “Prácticamente decidí que iba a mantenerme en una forma decente durante el resto de mi vida”, dijo sin rodeos.

Ralph Fiennes, 63 años, también se sumó a esta narrativa desde otro ángulo. A los 60 transformó su cuerpo para interpretar a Odiseo en “The Return” (2024), un cambio físico que dejó al público con el ojo cuadrado. Luego repitió la hazaña en El templo de huesos, siempre con una consigna clara: músculos creíbles, funcionales, no inflados ni artificiales.

Y qué decir de Tom Cruise, también de 63, nacido en 1962, enemigo declarado de los dobles de acción y adicto al riesgo controlado. Escalada, kayak, espeleología, esgrima y pesas forman parte de su fórmula para seguir colgándose de aviones y edificios con una condición física de élite. “Veo mi cuerpo como un coche… tengo que cuidarlo”, resume con pragmatismo.

En ese club de leyendas musculares, Jorge Rivero ocupa un lugar especial. No por competir con Hollywood ni por intentar recuperar viejas glorias, sino por recordarnos que el cuerpo, bien tratado, puede ser un aliado incluso cuando los años pesan. La generación de hierro no presume: entrena, respira y sigue adelante. Y Rivero, desde su gimnasio, acaba de demostrar que todavía tiene mucho acero en la voluntad.

Con información de El Universal

CT

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