La Arena Guadalajara, uno de los recintos más nuevos y ambiciosos de la ciudad, recibirá el próximo 14 de febrero a una de las instituciones más longevas y queridas de la música popular mexicana: Grupo Bronco. La fecha no es menor. En pleno Día del Amor y la Amistad, la agrupación encabezada por Lupe Esparza llegará con su gira El Gran Baile, una celebración que promete nostalgia, baile y un reencuentro generacional con un público que los ha acompañado durante casi cinco décadas.Durante su visita a la ciudad, los integrantes de Bronco subrayaron el simbolismo de presentarse en un espacio que apenas comienza a escribirse en la historia de los grandes conciertos en Jalisco. Para la banda, pisar un escenario nuevo implica también dejar huella. “Es increíble este tipo de recintos, tanto en México como en Monterrey. Son increíblemente bonitos, cómodos para la gente”, expresó Esparza. “Estamos muy contentos de estar aquí en este 14 de febrero, además una fecha muy importante y bonita para todo el mundo. Esperamos que todos nos enamoremos ese día aquí, en la Arena Guadalajara”.Con más de 46 años de trayectoria, más de 30 discos y un repertorio que ha cruzado fronteras y generaciones, Bronco ha sabido mantenerse vigente. Parte de esa permanencia, explicó su fundador, ha sido entender que la música también debe evolucionar. “Nos hemos atrevido a evolucionar un poco el sonido, pero sin perder la esencia. Tenemos que renovarnos, estar en los tiempos que se están viviendo hoy, pero cuidando que se siga escuchando el registro clásico de Bronco, la voz, ese tipo de cosas”. Para él, la clave ha sido actualizar los arreglos y la producción sin traicionar la identidad que los hizo reconocibles desde sus inicios.La gira El Gran Baile resume justamente esa dualidad: respeto por el pasado y mirada al presente. En escena conviven los músicos originales con integrantes de generaciones más jóvenes que, desde hace más de una década, se han integrado al proyecto y han sido aceptados por el público. “Lo increíble es que nuestras canciones se han convertido en música hereditaria, que pasa del abuelo al papá y al nieto”, dijo Esparza. “En los conciertos vemos casi tres generaciones juntas, a veces hasta cuatro, y eso nos llena de ternura. Ver niños caracterizados como yo, con sombrero y traje, significa que vamos por buen camino”.El vínculo con Guadalajara ocupa un lugar especial en esa historia. La ciudad fue, en su momento, una de las plazas donde la agrupación consolidó su popularidad, en la época de los grandes bailes, y hoy vuelve a recibirlos en un formato distinto, más moderno, pero con el mismo espíritu festivo. “Guadalajara siempre ha sido parte importante de la historia de Bronco. Teníamos casi siete años de no pisarla, y para nosotros es un privilegio volver”, compartió el vocalista, quien recordó que la agrupación trabaja “como si nadie nos conociera”, con la convicción de que una carrera se sostiene solo con esfuerzo constante.Sobre el concierto del 14 de febrero, la banda no descartó la posibilidad de contar con invitados especiales, aunque prefirieron mantener la sorpresa. “Las colaboraciones se han vuelto una costumbre en este tipo de recintos, pero también es bonito que sea algo sorpresivo”, señaló Esparza. “No lo descartamos, pero es una fecha complicada porque muchos compañeros tienen trabajo. Vamos a ver a quién nos encontramos que nos visite”.Más allá de los nombres que puedan sumarse al escenario, Bronco apuesta por ofrecer un concierto que combine romanticismo, baile y celebración. “Estamos hablando de una fecha muy especial y dramática, el Día del Amor, y queremos que la gente lo disfrute”, comentó el cantante, convencido de que el público tapatío volverá a responder como lo ha hecho a lo largo de los años.La presentación en la Arena Guadalajara no solo marca el regreso de la agrupación a una de sus plazas históricas, sino también su encuentro con un recinto que busca consolidarse como nuevo punto de referencia para los espectáculos masivos en la ciudad. Para Bronco, la cita del 14 de febrero será una forma de celebrar su propia historia y, al mismo tiempo, de seguir escribiéndola frente a un público que, generación tras generación, continúa coreando sus canciones. YC