Cuando Diego Klein y Ana González Bello se encontraron en el set de “Amor de oficina”, sabían que estaban entrando en una comedia romántica tradicional, sí, pero también en un territorio donde las tensiones laborales, las desigualdades y las nuevas formas de relacionarse en el mundo profesional se vuelven carne dramatizada. Lo que podría parecer un simple enredo de oficina termina siendo, según sus protagonistas, una exploración de deseos, ambiciones, inseguridades y vínculos inesperados.La serie gira en torno a dos personajes que provienen de mundos opuestos: “Graciela” y “Mateo”. Él, interpretado por Diego Klein, es heredero de un entorno privilegiado y nunca ha tenido que esforzarse demasiado por obtener lo que quiere. Ella, encarnada por Ana González Bello, representa a una trabajadora inteligente, disciplinada y ambiciosa, que ha construido su camino paso a paso y sin concesiones.A partir de una noche inesperada que los involucra más de lo previsto, ambos quedan atrapados en una dinámica tensa: además de su vínculo emocional, deben competir por la dirección de la empresa donde trabajan. Este choque constante -entre querer ganar y querer al otro- hace que la serie combine el humor con preguntas serias: ¿Cómo se navega el deseo cuando está ligado al poder?, ¿puede el amor crecer donde hay desigualdad?, ¿qué pesa más, la ética profesional o el corazón?En entrevista con EL INFORMADOR, Ana González Bello habló sobre la complejidad de interpretar a una mujer fuerte, independiente y segura de su camino, pero también marcada por vulnerabilidades que la vuelven profundamente humana. “Es como hablar de luz y sombra”, dijo, al referirse al equilibrio que buscó para su personaje. “Es decidida y capaz, pero todo eso recae en su sensibilidad, y esa sensibilidad es lo que la conecta con lo que realmente es”. Esa mirada transforma a “Graciela” en algo más que un arquetipo. En lugar de la típica heroína laboral competitiva, Ana interpreta a una mujer consciente del costo emocional de su ambición y de los miedos que surgen cuando el terreno se vuelve desigual. La actriz admite que, como mujer en un medio competitivo, se identificó con esa sensación de “no ser suficiente”, un pensamiento que, según ella, atraviesa a muchas personas en cualquier industria. Por ello, la serie se vuelve también un espacio para reivindicar el talento propio, la resiliencia y el derecho a ocupar posiciones de liderazgo.Del lado de Diego Klein, su personaje es un hombre que, aunque proviene de un entorno acomodado, rompe con los estereotipos más rígidos de la masculinidad tradicional. “No encarna el machismo”, explicó el actor. Por el contrario, destacó que una de las cosas más interesantes de su papel es interpretar a alguien dispuesto a escuchar y a cuestionarse, incluso cuando se enfrenta a realidades que nunca había considerado, como el miedo de una mujer a revelar que es madre por temor a perder oportunidades laborales. Ambos actores coincidieron en que trabajar la comedia fue un reto lleno de momentos memorables. Hubo escenas dramáticas en las que, irónicamente, no podían parar de reír, y otras románticas que atravesaron circunstancias peculiares: una epidemia de influenza en el equipo afectó las grabaciones justo antes de filmar sus escenas más íntimas. “Era acción, beso, beso, corte… y yo a sonarme los mocos”, contó Ana entre risas. Lejos de afectar la producción, estas anécdotas fortalecieron los vínculos entre los actores, algo que se refleja en pantalla como una química natural. “Al final se trata de pasárnosla bien”, dijo Ana. “Estamos muchas horas ahí, y eso hace la diferencia”.Más allá del humor, “Amor de oficina” plantea reflexiones sobre las relaciones laborales. Los actores señalaron que la historia retrata todo lo que se vive en una oficina: acuerdos tácitos, competencias silenciosas, pequeños chismes, complicidades inesperadas, rivalidades y vínculos que incluso sobreviven fuera del horario de trabajo.En palabras de Diego Klein, la serie habla de la imperfección humana: “Las personas somos imperfectas y hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos”. Así, la historia no juzga, solo muestra cómo, en un mismo espacio, la gente puede hacer tonterías, equivocarse, enamorarse, pelearse, crecer y fallar. Para ambos actores, la serie representa también un logro personal. Ana confesó que verse en el póster de una serie de Netflix como protagonista la llena de emoción: “Si estás ahí por tu talento, por tu paciencia y resistencia, un día te vas a ver en el póster… y eso te llena de sentimientos”. Diego coincide: protagonizar una serie de la plataforma era un sueño que hoy se vuelve realidad.Con humor, romance y una mirada crítica a la vida laboral contemporánea, “Amor de oficina” promete convertirse no solo en una comedia ligera, sino también en un retrato de las tensiones humanas que viven quienes pasan más tiempo en una oficina que en cualquier otro lugar. Entre archivos, juntas, secretos y café, la serie recuerda que el amor y la ambición pueden coexistir, aunque no sin caos.La serie se estrenó en Netflix el pasado 1 de enero de 2026 y actualmente se mantiene en el Top 10 de lo más visto. La producción forma parte de la nueva ola de proyectos originales mexicanos en los que la plataforma ha invertido durante los últimos años.Completan el elenco: Alexis Ayala, Ana Layevska, Martha Reyes, Nicolás de Llaca, Marco León, Fernando Memije, Jerry Velázquez, Manuel Calderón, Laura de Ita, Marco Treviño y Stephanie Salas. CT