Benito Antonio Martínez Ocasio, de 31 años, se pondrá el uniforme de tackle y entrará directamente al territorio del presidente Donald Trump para dar la patada por todos los latinos que han enfrentado en Estados Unidos las políticas migratorias del presidente y la violencia ejercida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). El escenario no será un mitin ni una conferencia política, sino uno de los espacios de mayor exposición mediática en el mundo: el medio tiempo del Super Bowl.Luego de triunfar en la entrega de los Grammy del pasado domingo, al ganar el premio a Álbum del año, Bad Bunny vuelve al show que ya ocupó en 2020 junto a Shakira y JLo, aunque ahora como el estelar del medio tiempo del Super Bowl, a realizarse el próximo 8 de febrero. Su regreso ocurre en un momento clave de su carrera, consolidado no solo como uno de los artistas más influyentes de la música global, sino como una voz que ha decidido asumir una postura pública frente a temas sociales y políticos que afectan directamente a la comunidad latina.El Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se convertirá en el escenario en el que el puertorriqueño levante la voz por toda la comunidad latina, como ya dejó ver en su video promocional del concierto que dará en el partido que enfrenta a los Patriots de Nueva Inglaterra vs. los Seahawks de Seattle. No se trata únicamente de un espectáculo musical, sino de una intervención cultural que se inserta en uno de los eventos deportivos más vistos del planeta, seguido por millones de espectadores dentro y fuera de Estados Unidos.Aquí, el intérprete de “Me porto bonito” y “I like it” no llegaría solo. Se especula que podría incluir a estrellas como Rosalia, J Balvin, Residente e incluso Cardi B, quien hace poco también habló en contra de Trump. La posibilidad de sumar invitados refuerza la idea de un medio tiempo concebido como un mensaje colectivo, más que como una presentación individual, y eleva las expectativas sobre el alcance simbólico del espectáculo. La postura del artista frente al presidente ha sido directa y sin matices. “Donald Trump nunca estuvo a favor de los pobres. A favor de los blancos pobres, de los negros pobres, de los españoles pobres, de los asiáticos, de los indios, no le importa nada de ustedes”, dijo en una transmisión de su cuenta de Instagram. La declaración, ampliamente difundida, consolidó a Bad Bunny como una de las figuras más visibles del activismo latino dentro de la cultura pop contemporánea.El impacto que ha tenido el anuncio de que tanto la NFL como Roc Nation, la empresa de entretenimiento de Jay-Z eligieron al que se ha convertido en el rostro de la lucha latina para ser el centro de atención mundial durante el Super Bowl 2026, es aplaudido por figuras como el músico mexicano Meme del Real, integrante del grupo Café Tacvba. Para muchos creadores, la decisión representa una apertura del espectáculo deportivo hacia discursos que tradicionalmente habían quedado fuera de ese escenario.“Nada mejor que aceptar ese reto, porque podía haber dicho: ‘no, yo no tengo nada que ver ni con el futbol americano, ni con los gringos, ni con esa cultura ni nada’, sino como decir: ‘sí, me voy a meter ahí y desde ahí voy a compartir’, pues en principio lo que hago, el arte, la creación, la música, el ritmo, pero también más allá de decirlo textualmente en algún discurso, el hecho de estar ahí me parece potentísimo”, explica Meme. Para el músico, la sola presencia de Bad Bunny en ese espacio ya constituye un mensaje político y cultural de gran alcance.Las reacciones a favor y en contra de la participación del “Conejo Malo” en el medio tiempo del Super Bowl no se han hecho esperar. Mientras sectores conservadores han criticado su postura y su inclusión en el evento, amplios segmentos del público latino celebran la visibilidad que su figura aporta a problemáticas históricamente relegadas del debate público estadounidense.Por un lado, Donald Trump confirmó que no asistirá al espectáculo deportivo, luego del anuncio de la participación de Green Day y Bad Bunny como los dos artistas encargados del show; por el otro, el mundo está pendiente de lo que sucederá en la cancha con el “Conejo Malo”, consciente de que, más allá del marcador, el verdadero impacto podría darse fuera del terreno de juego.Con información de El Universal Cada paso del “Conejo Malo” tiene un propósito claro en su carrera: CT