La ashwagandha (Withania somnifera) es una planta utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional ayurvédica. En la actualidad, su consumo se ha popularizado como suplemento natural debido a sus posibles beneficios relacionados con el manejo del estrés, el sueño y la energía. Sin embargo, como ocurre con cualquier sustancia activa, su uso puede provocar efectos secundarios en algunas personas.Uno de los efectos secundarios más comunes asociados al consumo de ashwagandha son las alteraciones digestivas. Algunas personas pueden experimentar náuseas, diarrea, dolor abdominal o malestar estomacal, especialmente cuando se consume en dosis elevadas o con el estómago vacío. Estos síntomas suelen ser leves, pero pueden persistir si el uso continúa sin ajustes.La ashwagandha es conocida por sus propiedades relajantes, lo que puede provocar somnolencia o una sensación de cansancio en ciertas personas. Este efecto puede intensificarse si se combina con medicamentos sedantes, ansiolíticos o con el consumo de alcohol. Por esta razón, se recomienda precaución al realizar actividades que requieran concentración, como conducir.Algunos estudios sugieren que la ashwagandha puede influir en los niveles hormonales. En particular, se ha observado que podría afectar la función tiroidea, aumentando la producción de hormonas en personas sensibles. Esto puede representar un riesgo para quienes padecen trastornos de la tiroides, como hipertiroidismo.Aunque poco frecuentes, se han reportado reacciones alérgicas tras el consumo de ashwagandha. Estas pueden incluir erupciones cutáneas, picazón, inflamación o dificultad para respirar. Ante la aparición de estos síntomas, se recomienda suspender su uso y buscar atención médica.La ashwagandha podría contribuir a la disminución de la presión arterial y de los niveles de glucosa en sangre. Si bien esto puede ser beneficioso en algunos casos, también representa un riesgo para personas que toman medicamentos para la hipertensión o la diabetes, ya que podría potenciar sus efectos y provocar desajustes.El consumo de ashwagandha no se recomienda durante el embarazo, ya que algunos especialistas advierten que podría estimular contracciones uterinas. Tampoco existen suficientes estudios que garanticen su seguridad durante la lactancia, por lo que se aconseja evitar su uso en esta etapa.La ashwagandha puede interactuar con ciertos medicamentos, incluidos inmunosupresores, sedantes, hormonas tiroideas y fármacos para la ansiedad o la depresión. Estas interacciones pueden alterar la eficacia de los tratamientos o aumentar el riesgo de efectos adversos.Aunque la ashwagandha es un suplemento de origen natural, su consumo no está exento de riesgos. Los efectos secundarios pueden variar según la dosis, la duración del uso y las condiciones de salud de cada persona. Por ello, es recomendable informarse adecuadamente y consultar a un profesional de la salud antes de incorporarla de manera regular.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * * https://www.whatsapp.com/channel/0029VaAf9Pu9hXF1EJ561i03BB