Dormir con el cabello mojado es una práctica que se realiza comúnmente cuando el cansancio gana o el tiempo no alcanza. Sin embargo, este hábito que parece inofensivo puede tener efectos negativos en la salud capilar. Diversos especialistas coinciden en que el pelo húmedo se encuentra en su punto de mayor fragilidad, lo que lo vuelve más vulnerable al daño mientras se duerme.Cuando el cabello está mojado, la fibra capilar se expande y las cutículas permanecen abiertas. Esto provoca que el pelo pierda parte de su resistencia natural. Durante la noche, el roce constante con la almohada genera fricción, lo que incrementa el riesgo de quiebre, frizz y puntas abiertas. Este desgaste no suele notarse de inmediato, sino que se manifiesta de forma progresiva, cuando el cabello comienza a verse opaco, sin brillo y difícil de manejar.Otro de los principales problemas de dormir con el cabello mojado es la formación de nudos. Al despertar, el pelo suele estar enredado y con una textura más áspera, lo que obliga a cepillarlo con mayor fuerza. Este esfuerzo adicional favorece la rotura del cabello y agrava el daño acumulado con el paso del tiempo.El impacto no se limita solo a la apariencia. Mantener el cuero cabelludo húmedo durante varias horas crea un ambiente propicio para la proliferación de hongos y bacterias. Esta situación puede derivar en comezón, irritación, caspa e incluso inflamación del cuero cabelludo. A largo plazo, alterar el equilibrio natural de esta zona puede afectar el crecimiento saludable del cabello y generar mayor sensibilidad.Además, dormir con el cabello mojado suele traducirse en una pérdida de forma y definición. El resultado al día siguiente es una melena encrespada y sin control, lo que lleva a recurrir con mayor frecuencia a herramientas de calor como planchas o secadoras. El uso excesivo de calor, sin la protección adecuada, intensifica el debilitamiento de la fibra capilar.Para evitar estos problemas sin modificar drásticamente la rutina, se recomienda asegurarse de que el cabello esté completamente seco antes de acostarse. Secarlo al aire o con una secadora a temperatura media, junto con el uso de un protector térmico, ayuda a reducir el daño. Asimismo, optar por fundas de almohada de satén o seda disminuye la fricción nocturna y protege mejor el cabello.Pequeños cambios en los hábitos diarios, como evitar dormir con el cabello mojado, pueden marcar una diferencia importante en la salud, el brillo y la fuerza del cabello a largo plazo.*Con información de SUN*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF