La ansiedad forma parte de las respuestas naturales del cuerpo ante situaciones de estrés. Sin embargo, cuando se presenta de forma persistente, puede afectar el bienestar físico y emocional. De acuerdo con instituciones especializadas en salud, la alimentación cumple un papel relevante en la regulación del sistema nervioso, particularmente a través de nutrientes que participan en la producción de neurotransmisores y en el control del cortisol.Según el National Institutes of Health (NIH), vitaminas como la C y las del complejo B, así como minerales como el magnesio y el potasio, participan en funciones neurológicas clave relacionadas con el estado de ánimo. Diversas frutas concentran estos nutrientes, lo que explica por qué suelen recomendarse como parte de una estrategia integral para el manejo de la ansiedad.El efecto de estas frutas se explica por la acción conjunta de vitaminas, minerales y antioxidantes. Las vitaminas del grupo B y la vitamina C participan en la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para la regulación emocional, de acuerdo con el NIH.El magnesio actúa como un modulador natural del sistema nervioso. Según la Mayo Clinic, niveles adecuados de este mineral se asocian con menor tensión muscular y una respuesta más equilibrada al estrés.Los antioxidantes y flavonoides combaten los radicales libres generados durante estados de ansiedad crónica, protegiendo las células cerebrales, mientras que la fibra favorece la salud intestinal, un factor que, según Harvard Medical School, se relaciona directamente con el bienestar mental.Incorporar estas frutas en la dieta diaria se considera un apoyo nutricional dentro de un abordaje integral del manejo de la ansiedad, siempre acompañado de hábitos saludables y orientación profesional.SV