La manteca de cerdo ha sido un ingrediente básico en la cocina tradicional de muchas culturas, especialmente en platillos mexicanos y recetas caseras heredadas por generaciones. Sin embargo, con el auge de nuevas tendencias alimenticias y el constante debate sobre las grasas en la dieta, su consumo ha generado dudas sobre qué tan saludable puede ser para el organismo.Desde el punto de vista nutricional, la manteca de cerdo es una fuente concentrada de energía, ya que está compuesta principalmente por grasas. Aunque durante años fue señalada como perjudicial para la salud cardiovascular, estudios recientes han mostrado que no todas las grasas saturadas actúan de la misma manera en el cuerpo. De hecho, la manteca de cerdo contiene también grasas monoinsaturadas, similares a las que se encuentran en el aceite de oliva, las cuales pueden contribuir al buen funcionamiento del corazón cuando se consumen con moderación.Además, este producto aporta pequeñas cantidades de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea y el sistema inmunológico, algo poco común en otras grasas de origen animal, su uso en la cocina también tiene ventajas culinarias, ya que mejora la textura y el sabor de los alimentos, especialmente en masas, guisos y frituras tradicionales.No obstante, su consumo excesivo puede representar riesgos. Al ser alta en calorías y grasas saturadas, un abuso de manteca de cerdo puede favorecer el aumento de peso y elevar los niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”, especialmente si se combina con una dieta baja en fibra y verduras.Especialistas en nutrición coinciden en que la clave está en la moderación y en la calidad del producto. Optar por manteca de cerdo natural, sin procesos industriales ni grasas trans añadidas, y utilizarla de manera ocasional dentro de una alimentación balanceada, puede ser una alternativa válida frente a otros tipos de grasas.En conclusión, comer manteca de cerdo no es necesariamente dañino para la salud si se consume con medida y dentro de una dieta equilibrada. Como ocurre con muchos alimentos tradicionales, el equilibrio y la variedad siguen siendo los factores más importantes para mantener una buena salud.MF