En México, el piloncillo es sinónimo de tradición. Desde el café de olla hasta el ponche navideño, su sabor profundo y acaramelado lo ha convertido en un básico de la cocina popular. Pero más allá de la nostalgia y el aroma, surge la pregunta: ¿realmente es más saludable que el azúcar refinada?También conocido como panela o chancaca, el piloncillo se obtiene a partir del jugo no destilado de la caña de azúcar, que se hierve hasta formar una melaza espesa que luego se solidifica en moldes cónicos. A diferencia del azúcar blanca, no pasa por procesos de refinamiento industrial, lo que le permite conservar parte de sus minerales y compuestos naturales.Su consumo en México se remonta al periodo colonial, tras la introducción de la caña de azúcar en 1493. Durante siglos fue la principal fuente de endulzante en comunidades rurales, de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.Desde el punto de vista nutricional, el piloncillo tiene una ventaja: conserva pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio, fósforo, hierro y manganeso, además de trazas de vitaminas del complejo B y antioxidantes naturales presentes en la melaza.Sin embargo, esta ventaja es relativa. Por cada 100 gramos, aporta alrededor de 312 calorías y está compuesto principalmente por carbohidratos simples —sacarosa, glucosa y fructosa— que elevan rápidamente los niveles de glucosa en sangre.El gobierno de Veracruz señala que puede formar parte de una dieta equilibrada si se consume con moderación, pero reconoce que, frente a la tendencia actual hacia productos bajos en calorías, su aporte energético puede jugar en contra.Las nutriólogas coinciden en que el piloncillo no es un “superalimento”, pero tampoco un enemigo si se usa con mesura.Un experto del Campo explica que, al estar menos procesado que el azúcar blanca, mantiene mejor ciertos nutrimentos, especialmente vitaminas del grupo B y minerales. No obstante, en términos calóricos aporta prácticamente lo mismo.Por su parte, otra nutriologa es más cautelosa: advierte que su índice glucémico es alto, lo que significa que eleva la glucosa en sangre con rapidez, algo relevante para personas con resistencia a la insulina o diabetes.Y por último, otra experta destaca que, al ser 100% natural, el cuerpo lo absorbe adecuadamente para los procesos metabólicos; sin embargo, esto no elimina su impacto calórico.La clave está en la cantidad. Una cucharadita ocasional en una bebida caliente no representa un riesgo para una persona sana con una dieta equilibrada. El problema surge cuando se convierte en un consumo habitual o en grandes porciones.Si buscas reducir calorías, el piloncillo no es necesariamente mejor opción que el azúcar refinada. Pero si prefieres un endulzante menos procesado y con un perfil de sabor más complejo, puede ser una alternativa válida, siempre con moderación.En resumen, el piloncillo no es milagroso ni dañino por sí mismo: como casi todo en nutrición, el equilibrio es lo que marca la diferencia. TG