Consumir azúcar en exceso puede provocar sensaciones incómodas como pesadez, inflamación, cansancio repentino o incluso dolor de cabeza. Esto ocurre porque los picos de glucosa en sangre obligan al organismo a trabajar de más para restablecer el equilibrio. Aunque no es necesario entrar en pánico, sí conviene tomar algunas medidas sencillas para ayudar al cuerpo a recuperarse y evitar efectos prolongados.Uno de los primeros pasos después de una ingesta elevada de azúcar es beber suficiente agua. El exceso de glucosa puede favorecer la deshidratación, ya que el cuerpo utiliza más líquidos para eliminar el azúcar sobrante a través de la orina. Tomar agua natural ayuda a diluir la concentración de glucosa en la sangre y facilita los procesos metabólicos. También pueden ser útiles infusiones sin azúcar, como manzanilla o té verde.Realizar actividad física ligera es una de las estrategias más eficaces para reducir el impacto del azúcar. Caminar entre 15 y 30 minutos después de comer ayuda a que los músculos utilicen la glucosa como fuente de energía, disminuyendo los picos de azúcar en sangre. No es necesario hacer ejercicio intenso; movimientos suaves y constantes son suficientes para favorecer la regulación metabólica.En la siguiente comida, conviene priorizar alimentos ricos en fibra, proteínas y grasas saludables. Verduras, legumbres, huevo, pescado, aguacate o frutos secos ayudan a ralentizar la absorción de glucosa y a mantener niveles de energía más estables. Evitar combinar nuevamente azúcar con harinas refinadas puede prevenir que el malestar se prolongue.Aunque pueda parecer lógico “compensar” el exceso de azúcar dejando de comer, esta práctica puede generar más desequilibrios. Saltarse comidas favorece caídas bruscas de glucosa que luego provocan más antojos de dulce. Mantener horarios regulares y porciones equilibradas ayuda a que el organismo se recupere de manera gradual.El cuerpo regula mejor la glucosa cuando descansa adecuadamente. Dormir poco o mal altera las hormonas relacionadas con el apetito y la insulina, lo que puede intensificar los efectos del exceso de azúcar. Priorizar una noche de sueño reparador contribuye a normalizar los niveles energéticos y reduce la sensación de fatiga o irritabilidad.Después de un consumo elevado, es recomendable leer etiquetas y reducir el consumo de productos ultraprocesados que contienen azúcares añadidos, incluso en alimentos salados. Salsas, aderezos, bebidas y snacks suelen aportar azúcar sin que se perciba fácilmente, lo que puede retrasar la recuperación.Dolor de cabeza, sed excesiva, somnolencia o cambios de humor son respuestas comunes tras ingerir demasiada azúcar. Prestar atención a estas señales permite ajustar la alimentación y los hábitos en los días siguientes. Si los síntomas son persistentes o intensos, lo adecuado es consultar a un profesional de la salud.En resumen, comer demasiada azúcar de forma ocasional no representa un problema grave, pero sí es importante apoyar al organismo con hidratación, movimiento, alimentos equilibrados y descanso. Estas acciones sencillas ayudan a recuperar el bienestar y a mantener un equilibrio más saludable en el día a día.BB