Domingo, 01 de Febrero 2026
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Vitamina D: Cómo es que tomarla sin medicación puede producir daño renal

La vitamina D cumple un papel fundamental en la salud, pero su uso debe ser responsable

Por: El Informador

Ante el consumo continuo de suplementos, especialmente en dosis altas, se recomienda realizar controles médicos periódicos que incluyan análisis de sangre y evaluación de la función renal.  CANVA

Ante el consumo continuo de suplementos, especialmente en dosis altas, se recomienda realizar controles médicos periódicos que incluyan análisis de sangre y evaluación de la función renal. CANVA

La vitamina D es un nutriente esencial para el organismo, ya que contribuye a la absorción del calcio, al fortalecimiento de los huesos y al adecuado funcionamiento del sistema inmunológico. Por esta razón, su consumo mediante suplementos se ha vuelto cada vez más común, especialmente en personas con deficiencia diagnosticada o con poca exposición al sol. Sin embargo, cuando se ingiere de manera excesiva o sin supervisión médica, puede generar efectos adversos, entre ellos alteraciones en la función renal.

El consumo prolongado de dosis elevadas de vitamina D puede provocar un aumento anormal de los niveles de calcio en la sangre, condición conocida como hipercalcemia. Este exceso de calcio obliga a los riñones a trabajar más para eliminarlo, lo que con el tiempo puede afectar su funcionamiento y favorecer la aparición de complicaciones renales.

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Uno de los principales riesgos asociados al consumo excesivo de vitamina D es la formación de cálculos renales. El aumento de calcio en la orina puede facilitar la cristalización de minerales, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar piedras en los riñones. Este proceso no siempre presenta síntomas inmediatos, por lo que puede pasar desapercibido durante meses.

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Daño renal

Existen señales silenciosas que podrían alertar sobre un posible daño renal relacionado con un exceso de vitamina D. Entre ellas se encuentran la fatiga persistente, la disminución del apetito, las náuseas leves y una sensación constante de sed. También pueden presentarse cambios en la frecuencia urinaria, como orinar con mayor frecuencia o en menor cantidad de lo habitual, sin una causa aparente.

En algunos casos, el daño renal puede manifestarse a través de molestias generales, como debilidad muscular, confusión leve o dolor en la zona lumbar. Estos síntomas suelen ser inespecíficos y pueden atribuirse a otras causas, lo que retrasa su detección y el diagnóstico oportuno.

Es importante considerar que no todas las personas necesitan suplementos diarios de vitamina D. La dosis adecuada depende de factores como la edad, el estado de salud, la exposición solar y los niveles séricos de esta vitamina, los cuales pueden evaluarse mediante estudios de laboratorio.

Ante el consumo continuo de suplementos, especialmente en dosis altas, se recomienda realizar controles médicos periódicos que incluyan análisis de sangre y evaluación de la función renal. Esto permite detectar de manera temprana cualquier alteración y ajustar el tratamiento si es necesario.

La vitamina D cumple un papel fundamental en la salud, pero su uso debe ser responsable. Mantener un equilibrio adecuado y evitar la automedicación es clave para prevenir efectos secundarios que, aunque silenciosos al inicio, pueden tener consecuencias importantes a largo plazo.

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