El torero queretano fue el único que logró salir en hombros tras cortar las dos orejas del festejo, consolidando una relación cada vez más cercana con la afición tapatía, que lo reconoce como uno de sus consentidos. Aunque el ganado de Campo Real y Villa Carmela presentó juego irregular, San Román supo suplir esas carencias con entrega, cercanía y una actitud que mantuvo al público atento de principio a fin.Desde su primera actuación, el matador apostó por una faena de emoción y riesgo, logrando una oreja que marcó el rumbo de la tarde. Más adelante, con el séptimo toro, volvió a encender los ánimos con pases de gran exposición y momentos de auténtica conexión con el tendido, lo que le valió el segundo trofeo y una fuerte ovación.La tarde también dejó momentos de conversación en los pasillos y burladeros. Marco Pérez enfrentó un lote contrastante, destacando el imponente cierra plaza, “Don David”, que generó expectación desde su salida. Sin embargo, la falta de acierto final dejó su actuación sin premio.En tanto, Guillermo Hermoso de Mendoza aportó elegancia a caballo, y Ernesto Javier El Calita mostró detalles de calidad y disposición, aunque ninguno logró redondear para cortar apéndices.Al final, la tarde se fue con una sensación clara: Diego San Román volvió a conquistar Guadalajara, en una corrida donde el ambiente, la emoción y el reconocimiento del público fueron los verdaderos protagonistas, confirmando que su nombre ya es parte habitual de la conversación social en la Nuevo Progreso.JG