Dicen los entendidos que las plegarias que con mayor frecuencia y fervor se elevan al cielo desde Guadalajara, van en dos sentidos; a saber:-¡Que llueva...! -en los meses de sequía (marzo, abril y mayo, sobre todo), cuando se disparan las temperaturas y tienen que tomarse medidas drásticas para racionar el agua para la población.-¡Que deje de llover...! -(en los meses de julio y agosto, sobre todo), cuando los proverbiales aguaceros tapatíos provocan severos encharcamientos, derriban decenas de árboles, interrumpen el suministro eléctrico, alteran o derriban semáforos y provocan colapsos viales al por mayor.También se dice que los fundadores de Guadalajara acertaron cuando decidieron asentarse en las márgenes de un río (el San Juan de Dios, entubado hace más de un siglo y cubierto por la actual Calzada Independencia), porque lo hicieron en febrero...; si hubieran llegado en pleno temporal de lluvia, habrían huído despavoridos.-II-Más allá de esas cuestiones, que se quedan en el terreno de la anécdota, los estudiosos del tema coinciden en que Guadalajara debería seguir el ejemplo de las muchas ciudades que en el mundo han implementado sistemas para captar, almacenar y aprovechar las aguas de lluvia.De hecho, EL INFORMADOR recordó ayer que el 14 de abril del 2021, Arturo Gleason, académico de la Universidad de Guadalajara, recomendó que el agua de lluvia debería ser fuente primaria, pues la que cae en Guadalajara en un temporal, equivale a la que se consume en todo el año. El agua que supuestamente sobra cuando llueve, es precisamente la que falta en los meses de sequía. En otras palabras, lo que en julio y agosto es un problema, podría ser, manejado con inteligencia, la solución para las carencias de marzo, abril y mayo.-III-En concordancia con esa recomendación, el Gobierno de Jalisco puso en marcha -¡aleluya...!- un programa piloto para captar agua de lluvia, instalando tanques de hasta dos mil 500 litros, alimentados por bajantes colocados en las azoteas, “que pueden llenarse hasta trece veces al año con agua de calidad apta para todos los usos domésticos, salvo para beber” -dice la nota de “Milenio”-, en 600 viviendas de la Colonia Mesa Colorada Poniente, en Zapopan. En la segunda etapa, el año próximo, se beneficiará a siete mil viviendas más. Es de suponerse que dicho programa tendrá continuidad y beneficiará principalmente a las colonias que más problema de abasto tienen ordinariamente.Moraleja de la historia: “Más vale tarde que nunca”.jagelias@gmail.com