Jueves, 09 de Octubre 2025

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- Necedad o estupidez

Por: Jaime García Elías

- Necedad o estupidez

- Necedad o estupidez

Como ocurrencia de algún comicastro en uso, pasaría; como declaración o reflexión -por no llegar al nivel de demanda formal a que llegó el asunto cuando hubo una carta al rey de España- de un estadista, sólo puede calificarse como necedad o estupidez…

-II-

Exigir a los gobernantes del Estado español que pidan perdón -¿a quién, por cierto, si el Imperio Azteca, que sería el agraviado, desapareció hace casi cinco siglos…?- por las atrocidades cometidas por sus súbditos, en su nombre, en las que hace 500 años fueron tierras de conquista, sin agradecer, en cambio, los beneficios que dejaron, en términos de civilización y cultura, es, por donde se mire, un desatino. Es inventar un conflicto donde no existe. Es como pretender que el español que hay en lo más profundo del ADN de cada mexicano, pida perdón al indio que coexiste con él de manera indisoluble, por agravios reciclados por una mente enfermiza, que aún quiere adivinar ultrajes y rencores donde ya ni siquiera hay -como dijo el mentecato… de cuyo nombre no vale la pena acordarse- heridas mal o bien cicatrizadas.

Al susodicho le pasaron de noche, por lo visto -puesto que también envió al Papa una misiva en términos similares-, los “mea culpa” públicos de los pontífices Juan Pablo II y Francisco, por los abusos cometidos por la Iglesia en ese proceso: un proceso que sólo un alienado puede aferrarse a contemplar al margen de su perspectiva histórica.

-III-

El episodio remite al de Eulalia Guzmán (maestra, antropóloga, arqueóloga e historiadora del siglo pasado), aferrada a que el Presidente de la República, aplicando el Artículo 33 de la Constitución, expulsara del país a los restos de Hernán Cortés, “por extranjero indeseable y pernicioso”.

Y remite, también, por el tono -enérgico y comedido a la vez- de la respuesta con que el Gobierno español decidió poner punto final al incidente, al chascarrillo del pariente que mandó un mensaje con un emisario:

-Dile a mi compadre que voy a ir a Las Vegas, y que me mande 10 mil dólares para apostarlos en los casinos.

-Manda decir tu compadre -fue la respuesta- que te desea muy buen viaje… y que, por lo que hace a los 10 mil dólares, vayas y tiznes a tu madre.

-No creo que eso haya dicho mi compadre; él es muy correcto.

-Bueno: no lo dijo exactamente con esas palabras…, pero es lo que dio a entender.

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