Todavía no confecciona y da a conocer urbi et orbi su primera lista de seleccionados; todavía no inaugura formalmente su “era” como técnico nacional con un partido; todavía no hay elementos de juicio para comenzar a calificarlo, pero Gerardo Martino ya desató la primera polémica de su ejercicio…Se trata de la posibilidad de que, a diferencia de Juan Carlos Osorio, su antecesor en el cargo, el “Tata” decida incluir en la Selección a jugadores nacidos en el extranjero, pero que ya han adquirido, por naturalización, la nacionalidad mexicana. *Aunque reglamentariamente la fórmula parecería irreprochable, el tema tiene sus “asegunes”… De entrada, el decreto presidencial de Manuel Ávila Camacho -en tiempos de la II Guerra Mundial- que limitaba la presencia de extranjeros en todas las actividades y que en materia de futbol mantuvo, por añales, la norma de permitir a los equipos sólo tres jugadores forasteros en la cancha, al revocarse, abrió de par en par las puertas a los futbolistas extranjeros que llenaran los requisitos -cinco años de residencia en el país, básicamente- y cumplieran el trámite burocrático correspondiente.El asunto era completamente legal, desde luego... pero era obvio que la mayoría de los jugadores que optaban por la naturalización, lo hacían por conveniencia. Algunos, a partir de ahí, resultaron elegibles, y, de hecho, fueron llamados a la Selección. Caballero, Sinha, Franco, Vuoso y varios más serían botones de muestra.*En el presente, aunque decenas de futbolistas en ejercicio son mexicanos por naturalización, la baraja de jugadores no nacidos en México, elegibles para el “Tri”, es reducida: Alustiza, Avilés Hurtado, William da Silva, Sanvezzo y unos cuantos más. (“La caballada está flaca”, habría dicho el inefable Rubén Figueroa).Por su edad y por su desempeño en el futbol mexicano, algunos merecerían ser considerados. La prueba del ácido de algunos partidos con el “Tri” permitiría establecer si, en efecto, serían refuerzos propiamente dichos para la Selección mexicana.*En todo caso, quizá sería pertinente y saludable someter el tema a una consulta pública. La inclusión de naturalizados en el “Tri” siempre ha sido motivo de debate. El consenso entre críticos y aficionados parece ser en el sentido de que son preferibles logros modestos del futbol mexicano, conseguidos con sus propios medios (“a sus uñas”, pues), que convocar a mercenarios -valga el calificativo-, por “legal” que sea, para aspirar a cosas mejores.