Y llegamos a Nochebuena; a Navidad. Y digo “llegamos” porque si yo estoy escribiendo esto, y usted lo está leyendo, es que ambos somos sobrevivientes al año más complicado que recordemos.Ha sido tremendamente desgastante.En la última Navidad, hace un año, apenas se hablaba en nuestro país de un virus que hoy ha matado a más de 120 mil paisanos.México ha sido uno de los países más golpeados por el virus a consecuencia de la mezcla perversa entre una manera de ser inconsciente, imprudente y rebelde frente a un problema serio, y un gobierno incapaz de enfrentarlo con esa óptica; nunca entendió que para controlar a los mexicanos no son operantes las medidas tradicionales porque no estamos en Europa ni en Asia, y aquí era más una cuestión de liderazgo emocional que de mandato dictatorial y por eso al final del día en el momento más severo de la pandemia estamos en las calles como si nada pasara. En estos meses hemos cambiado tanto que no nos damos cuenta porque día a día seguimos cambiando.Nos cambió radicalmente el entorno.Pero con la llegada de Navidad, entendiendo que la más reciente fue cuando esto no se vislumbraba como lo que ha sido, entonces sí nos damos cuenta de todo lo que ha cambiado.No podremos estar cerca de muchos de nuestros familiares y seres queridos; si en algún momento nos daba flojera ir a las celebraciones a “cumplir” con la familia hoy lo vamos a extrañar tremendamente porque nos vamos a quedar con el anhelo de dar y recibir lo mejor de la temporada: los abrazos.Ah cómo me van a hacer falta a mí los abrazos de mis hijos y abrazar a mi padre; van a estar ahí, en algún lugar, nos comunicaremos vía digital pero ni remotamente queremos ni debemos acercarnos.Es sorprende cómo vamos a valorar, dentro de un año, llegar a una Navidad más normal si efectivamente se cumplen las expectativas de que más de la de mitad de la población de nuestro país esté ya vacunada y entonces el riesgo se reduzca en un noventa por ciento.Y eso, claro, si llegamos.Y en estos días, en compañía de quienes sí podemos estar cerca (nuestro clan próximo) habrá que destacar todo lo que hemos ganado con esta pandemia, que incluye el haber pausado un ritmo de vida en que realmente nos sentíamos reyes de la creación, y esta necesidad que encontramos de ser mucho más reflexivos sobre lo que estamos viviendo, porque antes no teníamos tiempo y vivíamos a un ritmo desenfrenado.Sinceramente deseo que pase usted una gran Navidad. Acérquese a sí mismo un poco más, y si Dios quiere, aquí nos volveremos a encontrar.