Viernes, 10 de Octubre 2025

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Desapariciones, la otra epidemia

Por: Rubén Martín

Desapariciones, la otra epidemia

Desapariciones, la otra epidemia

Ojalá las autoridades de Jalisco, especialmente las agencias encargadas de la búsqueda de personas desaparecidas, dieran más noticias como la de la tarde del lunes: el hallazgo de personas privadas ilegalmente de la libertad. 

Así ocurrió la tarde del lunes 15 de junio cuando en un boletín la Fiscalía del Estado de Jalisco informó del hallazgo de una casa en Ajijic donde fueron encontradas ocho personas, entre ellas Gricelda Gutiérrez Rodríguez y Ángel Adán Martínez López, privados ilegalmente de su libertad el martes 9 de junio, cerca de las 23:00 horas, por un comando en la brecha que va de Ixtlahuacán de los Membrillos a Santa Cruz de la Soledad, municipio de Chapala. Ese mismo día fue secuestrado y también desaparecido Wenceslao Mendoza, chofer de Uber en Chapala y Ajijic. Estos tres casos tenían denuncia por desaparición. Junto a ellos se encontraron otras cinco personas que no tenían reporte ante Fiscalía porque las familias fueron amenazadas para que no dieran parte a las autoridades. Enhorabuena por encontrar y liberar a estas ocho personas.

Gracias a la denuncia de la desaparición de Gricelda Gutiérrez, Adán Martínez y Wenceslao Mendoza, las familias de Chapala, que tienen decenas de desaparecidos en los años recientes, se organizaron y convocaron a una inédita manifestación en la avenida principal del municipio que terminó con una protesta y duro reclamo al gobierno municipal para que tome cartas en el asunto. La protesta ocurrió por la mañana y por la tarde estaba convocada otra manifestación frente a Casa Jalisco, que se convirtió en un acto simbólico debido al anuncio de las ocho personas que habían sido localizadas con vida. 

La valiente y masiva movilización de familias de Chapala recordó a toda la sociedad jalisciense que además del coronavirus, hay en Jalisco otra epidemia y es la de las desapariciones forzadas. 

La oleada de desapariciones que ocurrió en Chapala en las dos semanas anteriores nos hace ver que la cuarentena y las medidas de confinamiento no funcionan para la división del crimen organizado, que se encarga de privar de la libertad y desaparecer a las personas que ponga en la mira.

Es una violencia sistemática que se ha convertido en estructural, por su masividad y recurrencia, en algunas regiones de Jalisco. En Chapala, por ejemplo, sólo en los pasados dos años han ocurrido cerca de 100 desapariciones, según información de Manuel Jacobo, del semanario Laguna que se edita en la región. A esto hay que sumar los casos de desaparecidos que ocurren en municipios como Jocotepec, Poncitlán, Ocotlán y el maltrecho Ixtlahuacán de los Membrillos.

Qué bueno que aparecieron ocho personas, pero la valiente movilización de las familias de Chapala es un recordatorio y un reclamo de que faltan cientos más por encontrar.

Pero lo que ocurre en la región ribereña, lamentablemente, se extiende por todo el Estado. Los datos oficiales consignados en el Sistema Sobre Víctimas de Desaparición (Sisovid) marcan una terrible tendencia al alza.

En marzo de 2019, cuando se presentó esta plataforma y el gobernador Enrique Alfaro Ramírez les dijo a las familias que la búsqueda de las personas desaparecidas sería una prioridad en su gobierno, había siete mil 117 casos. El reporte más reciente hasta el último día de mayo de este año, consignaba  nueve mil 341, lo que indica que se han acumulado dos mil 224 casos, esto es un incremento de 31.24% en apenas 14 meses. 

Estamos en medio de una contingencia sanitaria, pero las familias movilizadas de Chapala y el aumento sostenido de casos revela que existe también una epidemia de desapariciones y que la búsqueda de cada ausente debe ser también una prioridad.

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