Viernes, 10 de Octubre 2025

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Informes de un año perdido

Por: Diego Petersen

Informes de un año perdido

Informes de un año perdido

Ya suenan en la radio los anuncios sobre los terceros informes de las administraciones municipales. ¿Qué nos van a informar los alcaldes interinos? Básicamente del arte de calentar la silla. Mientras el alcalde se fue a buscar, con éxito o sin él, la reelección, los que se quedaron al frente no tomaron decisiones y en el mejor de los casos se dedicaron a operar, desde las alcaldías y con el presupuesto de la ciudad, las elecciones. 

Tras los comicios de junio pasado, los primeros en los que la reelección de alcaldes se dio en todo el país, vale la pena valorar este mecanismo de nuestra democracia que permite la continuidad de administraciones municipales. La reelección es sin duda un avance en nuestro sistema político. Haciendo gala al dicho de que “el que con leche se quema le sopla hasta el jocoque”, el sistema político postrevolucionario hizo de la no reelección el lema del Estado. Hoy, acotada a diputados y presidentes municipales, la posibilidad de continuidad es una opción para los ciudadanos. La mayoría de las ciudades que tienen mejoras sustanciales en su calidad de vida han tenido buenos alcaldes gobernando por largos periodos.

Si de algo podemos estar seguros es que todos los presidentes municipales buscarán estar en la boleta en la siguiente elección, sea para reelegirse, sea para buscar otro cargo. Esa es la naturaleza de la política. Igualmente podemos asegurar que los terceros años con alcaldes interinos han sido los peores de cada administración. Lo que resulta absurdo es que las ciudades queden suspendidas en la indefinición merced a los procesos electorales. Por motivos políticos, de 1997 para acá, de ocho alcaldes electos en Guadalajara solo tres terminaron su periodo. Esto es, 20 por ciento del tiempo efectivo de gobierno ha quedado en periodos de interinato que en la práctica no son sin actualizaciones del desaparecido limbo, ese espacio que literalmente no era ni para dios ni para el diablo. Bueno, hasta la iglesia tuvo que desaparecer esa límbica idea por incosteable.

Tenemos que buscar que las ciudades puedan seguir su rumbo, que las decisiones fundamentales y la operación de los servicios básicos funcionen con titulares o suplentes en la silla

Tenemos que buscar que las ciudades puedan seguir su rumbo, que las decisiones fundamentales y la operación de los servicios básicos funcionen con titulares o suplentes en la silla. Eso requiere que volvamos a la idea de los gerentes de ciudad, pero gerentes en serio, no políticos con ese nombramiento que terminarán también por irse a las campañas, como sucedió en Guadalajara.

Preparémonos para escuchar los informes de un año perdido y comencemos, de nuevo, la batalla por la profesionalización del servicio público y el servicio civil de carrera.

diego.petersen@informador.com.mx
 

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