Puede haber muchas fuentes de error y con conocimientos que generan ilusión y no conducen a la certeza y a la objetividad.De aquí la importancia, señala Edgar Morin, de que la educación aclare las grandes interrogantes sobre nuestra posibilidad y manera de conocer. Es decir, el conocer mejor cómo conocemos “el conocimiento queda como una aventura para la cual la educación debe proveer los viáticos indispensables”.Que el estudiante sepa la trascendencia de conocer sobre el conocimiento se convierte “en un principio y una necesidad permanente”. Debemos de comprender que hay condiciones diversas para conocer cómo son las condiciones de las aptitudes del cerebro; es decir, de la mente humana, las condiciones culturales, particularmente las que permiten los diálogos e intercambios de ideas y las condiciones noológicas, que corresponden a las teorías que permiten las interrogantes fundamentales sobre el mundo, el hombre y el conocimiento mismo.Es importante comprender que el conocer implica un empeño por buscar la verdad, que a su vez permita la reflexión y que el observar el mundo incluya el observarse a sí mismos, que la crítica no se separe de la autocrítica. De tal manera que los procesos reflexivos no estén desligados de los procesos que nos conducen a ser objetivos, nos hace reflexionar Morin.Vale la pena intentar jugar con la dependencia mutua entre las ideas con la mente, como la de nuestra mente con las ideas. Pues de cierta forma se trata de que la esclavitud entre las dos, mejore su convivencia. Las ideas son muy útiles e importantes, pero no como para confiar absolutamente en ellas, para no caer en idealizaciones y racionalizaciones que nos conduzcan a perder nuestra capacidad crítica y de diálogo, como hemos venido sosteniendo. Especialmente el mentirnos a nosotros mismos.“Necesitamos civilizar nuestras teorías, o sea una nueva generación de teorías abiertas, racionales, críticas, reflexivas, autocríticas, aptas para auto-reformarnos”, nos hace reflexionar Morin.Dado que las posibilidades de tener un conocimiento erróneo o lleno de ilusiones es muy amplia, entonces se hace más indispensable que ni la cultura ni la sociedad inhiban la autonomía del pensamiento, para empezar el de los alumnos, y así se facilite la busca de la verdad y evitar con ello, el sufrimiento y la desorientación que ha padecido el ser humano a lo largo de la historia.Para el filósofo francés, es un deber muy importante el que la educación proporcione todo tipo de recursos intelectuales y emocionales para ganar el combate en favor de la lucidez. Y de ésta manera asegurarnos que en el siglo XXI, tanto los hombres como las mujeres, dejemos de ser inconscientemente juguetes de las ideas y de nuestras propias mentiras y seamos capaces de alcanzar un conocimiento más objetivo y verdadero. El problema de tener más claro el cómo conocemos y avanzar en el enriquecimiento cognitivo, se hace indispensable dado que de ahí emanan las ideologías y creencias, que a su vez cobran mucha importancia antropológica, política e histórica.Es tiempo ya de que la certidumbre nos acompañe más.