Siempre hemos sospechado que detrás de las inflexibles barreras de Estados Unidos para impedir la migración ilegal hay trampa, y más que barreras en realidad son filtros que a lo largo del camino y específicamente ya en el cruce fronterizo depuran y dejan en el camino a los menos capaces, los más débiles, y al final del día permiten únicamente la entrada a su territorio de los más aptos.Imagine la migración de centroamericanos y mexicanos buscando llegar a la frontera con Estados Unidos como una gran competencia. Son miles las personas que manejan la “fantasía” de que es relativamente fácil llegar a las calles del vecino del Norte, conseguir un buen trabajo, ganar dinero en dólares, y mejorar sustancialmente sus condiciones de vida. La gran mayoría proviene de regiones o lugares muy castigados social y económicamente (ahora amenazados por las mafias violentas y el crimen organizado), y generalmente tienen algún pariente o conocen a alguien que emprendió la aventura del sueño americano y “la hizo”: gana en dólares, vive relativamente tranquilo cuidándose de la “migra” (Agentes de Aduanas y Protección Fronteriza) y se da una buena vida consumiendo productos americanos y disfrutando del “american way of life”.Difícilmente piensan en los miles, la gran mayoría, que se quedaron tirados a lo largo del camino, generalmente absorbidos por la economía local de ciudades o regiones mexicanas con trabajos miserables y que viven en condiciones similares o peores a las que tenían en sus lugares de origen.A lo largo del peregrinar hacia la frontera, los migrantes van encontrando los filtros naturales de un territorio bravo como el mexicano; autoridades extorsionadoras y corruptas, territorios agrestes, malandrines y bandas de traficantes de personas que suelen explotarles y sacarles hasta el último centavo con la promesa de cruzarles.Ya entonces para llegar a la frontera los contingentes se ven disminuidos.Y después viene el reto de cruzar la línea fronteriza y llegar a alguna ciudad norteamericana.Ese es el mayor filtro; donde más se quedan. Cada día es más complejo y complicado cruzar sea físicamente “brincando la línea” en lugares despoblados, o contratando polleros para el cruce.Ahí es donde sólo los más hábiles, los menos vulnerables, logran cruzar. Atrás se quedan mujeres, niños y personas mayores. Los que cruzan son auténticos emprendedores, hombres con capacidad física e intelectual para enfrentar esos últimos retos del camino.¿Quiénes pasan? Los mejores.“Los Tontos Mueren”, parafraseando la extraordinaria novela de Mario Puzo sobre Las Vegas.Y obviamente en Estados Unidos están felices con esa descalificación casi natural; llegan a sumarse a su fuerza laboral personas que por muy bajos salarios, y sin dar problemas, asumirán empleos y tareas que ni los mismos norteamericanos quieren realizar.Los demás se fueron descalificando solos a lo largo del camino.Suena lógico, ¿no? y además es la forma en que Estados Unidos se ha hecho grande.(platapi.en.i@hotmail.com)