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Un año después, Estados Unidos ante sí mismo y el mundo

Por: Luis Ernesto Salomón

Un año después, Estados Unidos ante sí mismo y el mundo

Un año después, Estados Unidos ante sí mismo y el mundo

El 6 de enero de 2021 se planteó un desafío a la democracia, no solamente en los Estados Unidos, sino en todo el hemisferio occidental. Visto a un año de distancia es claro que Donald Trump durante los últimos meses de la carrera presidencial de 2020, llevó a cabo sistemáticamente una campaña de desinformación que convenció a muchos de sus partidarios de que las elecciones serían robadas por los demócratas. 

Después de perder, redobló esas afirmaciones falsas y presionó repetidamente a los funcionarios electorales estatales, a los fiscales del Departamento de Justicia, a los jueces federales y estatales, a los miembros del Congreso y al vicepresidente para que anularan los resultados. 

Después de que esos esfuerzos fracasaron, apareció en un mitin en Washington, D.C., donde instó a miles de sus partidarios a impedir que el Congreso certifica su derrota. Durante horas, mientras asaltaban el Capitolio, no actuó. Esta conducta parecería ser constitutiva de un delito, según algunos líderes políticos que investigan el caso, sin embargo, basándose en las pruebas hechas públicas hasta ahora, la naturaleza sin precedentes de las acciones de Trump serán analizadas en medio de la vaguedad de las leyes relativas a la certificación de las elecciones presidenciales y muchas lagunas legales que podrían permitir que el ex presidente se libre de ser acusado penalmente. 

Sin embargo, las recientes declaraciones del presidente de la comisión parlamentaria que investiga Bennie Thompson, y de la vicepresidenta, Liz Cheney han generado expectativas de que el panel pueda remitir a Trump al Departamento de Justicia para que lo procese penalmente. Esa medida aumentaría la presión política sobre el fiscal general Merrick Garland para que procese a Trump. 

Los fiscales federales de Washington han acusado a decenas de alborotadores que irrumpieron en el Capitolio de delitos graves de obstrucción de un procedimiento oficial del Congreso, que conllevan una posible condena de hasta veinte años. 

Pero los expertos legales dijeron que condenar a Trump por tal cargo podría ser difícil. Pero el daño está hecho, los efectos han socavado la confianza hacia las instituciones políticas en la nación que propugnaba la democracia como valor universal. La democracia Estadounidense acentúa su disfuncionalidad poniendo en evidencia una enorme fractura interna que traspasa la ideología, para llegar al ámbito de la identidad social y la confianza en el futuro. 

La sociedad en la nación vecina enfrenta dilemas políticos y morales de gran calado relacionados con la igualdad racial, la inequidad social, la inclusión y la tolerancia que ponen a prueba sus instituciones. En el ámbito externo, el plan de poner “de vuelta” a la nación como líder en el mundo, enfrenta la desconfianza en Europa y la aversión de naciones como China y Rusia.

Un año después, muchos líderes en el mundo que tomaron nota de la experiencia en el Capitolio de Washington, usan algunas de las tácticas para socavar la confianza en la democracia para sus propósitos políticos, creando una especie de ola expansiva de tentaciones antidemocráticas. 

Un claro ejemplo de esto es como se ha planteado una retórica verdaderamente incendiaria que ha detonado crisis políticas como las que se vieron en Israel cuando Netanyahu sembró la duda sobre la existencia de irregularidades electorales, o en Perú, cuando Keiko Fujimori, la hija del líder autocrático Alberto Fujimori atribuyó su derrota a un supuesto fraude, y cómo se gestiona en Brasil la narrativa del Presidente Bolsonaro que comunica veladamente su intención de no reconocer una posible derrota ante Luiz Inácio Lula da Silva quién adelanta en las encuesta de cara a la elección que se celebrará este mismo año.

Aunque Donald Trump no ha sido el primer presidente en intentar subvertir el resultado de unas elecciones alegando un fraude, y en México tenemos algunas experiencias anteriores, si ha envalentonado a otros líderes que al ver que si desde la democracia hegemónica es posible actuar de esa forma, la operación se vuelve “regular”.

El tema seguramente será recurrente en la narrativa de las elecciones intermedias que se celebrarán el 8 de noviembre próximo, que puede convertirse en un verdadero referéndum sobre la permanencia de los demócratas en el poder federal. El mal ejemplo ha cundido y es necesario actuar al respecto mediante el fortalecimiento de los procesos democráticos.

luisernestosalomon@gmail.com
 

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