Una vez más volvemos a hablar del voto, de la importancia que tiene el que ejerzamos nuestro derecho a participar en la democracia para elegir a quienes queremos que gobiernen nuestro entorno.No hay algo más desmotivador hablando de democracia que el saber que la participación en las votaciones recientes no ha superado el 60%.Digamos que de acuerdo con cifras del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), en la elección de 2018, la última vez que elegimos presidente, votó únicamente el 56% del electorado entonces vigente; sin embargo, en la elección de 2021, sólo votó el 47%. Es decir: en la última elección menos de la mitad de la población fue la que eligió nuestro presente. Existen otros países donde, en comparación, el sufragio es una obligación. El sistema permite detectar a aquellas personas quienes no acudieron a votar el día de la elección y son multadas con sanciones que van desde el pago económico hasta el arraigo domiciliario por un par de días. Aunque hay una discusión sobre qué tan libre es el voto mediante este sistema, habla de la instauración de una responsabilidad, tanto para el electorado como para quienes se postulan por un cargo, pues además es bien sabido que las protestas en este País ante las inconformidades de la ciudadanía suelen ser álgidas y concurridas, por lo que se demuestra el nivel que se alcanza desde ambas partes para intentar que la ciudad opere de la mejor manera: yo te exijo porque yo voté por ti.El panorama no es alentador para nuestro Estado considerando que ni siquiera tomamos este derecho a elegir siquiera con responsabilidad propia. Sumando además el tema de las juventudes, que ya habíamos abordado en este espacio, nos damos cuenta, que según estimaciones del IEPC, sólo 1 de cada 10 jóvenes ubican a las o los candidatos quienes van a contender por un puesto en los próximos comicios.¿Para qué tener una INE? ¿Para salir de antro o validar que son mayores de edad? ¿Para qué demostrar que son mayores de edad si no se responsabilizan con su deber como ciudadanas y ciudadanos de conocer las opciones de quienes buscan gobernarnos?Seamos parte de elegir, no hay mentira más grande que el decir que "la elección ya está ganada por tal o cual persona" si la elección puede ser una gran vuelta de timón considerando que más de la mitad de la población no sale a ejercer su voto. Ahí está lo que puede hacer la diferencia: la mayoría. De eso se trata. Porque no es decir "no me gusta la política", sino decir "voté por la persona cuyas propuestas me parecieron interesantes. Porque una cosa son las grillas entre partidos, y otra el darles la responsabilidad de que administren nuestros entornos, de que se comprometan a darle el mejor manejo a nuestros impuestos, que al fin y al cabo, no desaparecen si no vamos a votar.