Lunes, 05 de Enero 2026

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El horror de antes del horror

Por: Héctor Guerrero

El horror de antes del horror

El horror de antes del horror

El sábado despertarnos con una nueva intervención de los Estados Unidos en un país latinoamericano. Que despertar más triste para iniciar el año 2026. Mientras tomaba un café y leía las noticias, una cantidad enorme de detalles sobre como en tan solo una hora el Ejército más poderoso del mundo, demostró porque es el Ejército más poderoso del mundo. O al menos, eso nos han hecho creer. Como hace años un hombre llamado Hugo Chávez nos hizo creer que su Ejército también era poderoso. Por la mañana me preguntaba, ¿qué no se supone que los venezolanos tenían una gran inteligencia militar? ¿Qué no se supone que tenían la inteligencia cubana? ¿Qué no se supone que tenían a los rusos? Todo eso fue un mal chiste, o en efecto este Ejército es tan superior que le bastó una hora para acabar con todo y mandar un mensaje que hoy suena más fuerte y claro que nunca, algunas cosas no cambian y, si ustedes latinoamericanos sentían que tres décadas después, eran pueblos autónomos e independientes y fortalecidos. Les tengo una noticia, esto es Haití, es Panamá, es Chile, es Guatemala, es Nicaragua, hoy es Venezuela.  

Qué sensación más desagradable…

Casa fue alcanzada durante las operaciones militares estadounidenses para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, en Catia La Mar. AP / ARCHIVO
Casa fue alcanzada durante las operaciones militares estadounidenses para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, en Catia La Mar. AP / ARCHIVO
Personas observan un edificio afectado por un explosivo en Catia La Mar. EFE / ARCHIVO
Personas observan un edificio afectado por un explosivo en Catia La Mar. EFE / ARCHIVO
 EFE / ARCHIVO
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Pero, ¿entonces es que el destino de nuestros pueblos nunca está en nuestras manos?

Hoy nos hemos horrorizado por la intervención, el ultraje, el ninguneo, y la humillación.

Pero tuvimos años para horrorizarnos, de nuestros propios horrores, de los que construimos nosotros, que son muy nuestros y, quizá por eso no nos horrorizan y en vez de eso los normalizamos, los hacemos cada vez más nuestros y por eso no podemos ver el horror, porque cada día los vemos más de cerca, hasta que un día los vemos desde adentro.

Hoy Nicolás Maduro es un mártir. Pero el año pasado se robó unas elecciones por segunda ocasión. Venezuela fue un país que poco a poco fue siendo secuestrado por un régimen totalitario, que terminó con cualquier reducto de libertad, con cientos de presos políticos, con cientos denuncias por violaciones a los derechos humanos más elementales, con una economía completamente estancada y con una sociedad dividida profundamente, con el encarcelamiento y la persecución de actores políticos, con una asamblea destruida y con unos niveles de violencia terrible en sus calles. Por qué un país así, no nos horrorizó. Miles de muertos en la selva o en las rutas migratorias, más de 7 millones de venezolanos migrando, buscándose la vida como pueden, en México, Chile, Colombia. ¿Por qué algo así no nos horrorizó? Los miles de exiliados, los periodistas perseguidos por hacer su trabajo, las instituciones al servicio del poder. Nada de eso nos horroriza en Latinoamérica, quizá lo vamos haciendo nuestro, normalizando. Cada vez es más y, más común. Nos acostumbramos tanto a ese horror que por ser nuestro le aceptamos. Y en cada uno de nuestros países, cuando pasa algo así, seguimos porque quizá es normal, lo que no es normal es que alguien venga a nuestra casa a imponer una democracia que sabemos que no funcionara.  Y entonces, quizá, lo mejor sea seguir viviendo en los infiernos que construimos. Hoy los dictadores que se están construyendo así mismos, los nuevos tiranos de nuestros pueblos. Por ejemplo, Bukele, presumen de su enorme popularidad, sus cifras de votos arrasantes, sus millones en redes. Ahí vamos otra vez.

Hoy se habla de un posicionamiento conjunto de varios países, líderes que están muy preocupados y muy indignados ante los hechos, pero que no se indignaron ni se posicionaron ante los hechos de antes, ante los muertos en las calles que ocurrieron cuando los venezolanos intentaron resolver sus problemas en casa. Esa Latinoamérica unida parece que se unió un poco tarde. Hoy habla de las izquierdas y las derechas, fallidas o no fallidas, como si antes hubiera habido un Gobierno que no nos hubiera fallado, se habla de las izquierdas y las derechas como si el horror y las atrocidades tuvieran ideología o como si los muertos de izquierda valieran más que los de derecha, o como si lo que mueren a manos de la derecha fueran más víctimas que los que mueren a manos de la izquierda.  La situación de hoy es un gran ejemplo de la tiranía, de un lado tenemos a un tirano socialista y en el otro extremo del espectro político, a un gran tirano capitalista.

Y luego, claro, queda el narcotráfico, (mi país sabe mucho de eso) y, entonces, tampoco nos horrorizan los horrores del narcotráfico, ni sus más de 200 mil muertos, ni las madres buscadoras que buscan a más de 100 mil desaparecidos, ni las fosas por todo el país con restos humanos, ni todos los narcopolíticos, presos, prófugos o ejecutados. Y entonces un día llega un nuevo loco al poder del más poderoso y arremete contra ese horror, nosotros nos horrorizamos y no sentimos abusados. ¿Cómo sería si nos horrorizáramos de nuestro propio horror antes que el horror viniera de fuera? 

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