“Y es que en el mundo traidor / no hay verdad ni mentira: / todo es según el color del cristal / con que se mira”. Estos multicitados versos de Ramón de Campoamor, de mediados del siglo XIX, podríamos parafrasearlos en el siglo XXI, quizá sin modificar aquello del “mundo traidor”, a menos que en los albores de 2026 haya quien pueda dar fe de que el mundo —el conjunto de sociedades que llamamos el mundo— se comporta de manera recta y predecible. El caso es, de regreso a parafrasear a Campoamor: “Y es que en el mundo traidor / qué importa si algo es verdad o es mentira / todo es según la fuente de datos / con que se mida”.El “Reporte Anual de Incidencia Delictiva, 2025”, del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) y Jalisco Cómo Vamos (JCV), puede cumplir como uno de los cristales para anteponer a la realidad, a las realidades, para tratar de aprehender de ellas los acontecimientos que calificamos como “delitos”, de entrada: la verdad que las autoridades publican periódicamente representada por la cantidad de carpetas de investigación que inician por cada crimen que se comete, en el caso de los homicidios, o las que se abren cuando una ciudadana o un ciudadano decide denunciar alguno que sufrió. Pero es una verdad incompleta: en México, en donde por supuesto está incluido Jalisco, de acuerdo con la ENVIPE 2025 del INEGI, sólo es denunciado 9.6% del total de delitos cometidos. Verdad en entredicho: el número de carpetas puestas a disposición del público ¿corresponden efectivamente a los delitos cometidos/denunciados, no se “pierden” algunas? La misma ENVIPE refiere que nomás 6.8% alcanzaron el mérito de estar en una carpeta de investigación, se esfumaron 2.8%. Además, ¿será que, digamos, un homicidio doloso puede ser categorizado como culposo?A pesar de las dudas, el “cristal” de los datos oficiales revela una vertiente de la realidad: la verdad que los gobiernos, de los tres órdenes, quieren establecer, implantar; a partir de esto, quizá el cristal tiene una ventaja indirecta: miramos, a través de él, cómo quienes detentan el poder y cuya primera obligación es proveer seguridad, prefieren inmiscuirse en el tema que tiene muchos años siendo el más acuciante para la población, por la vía estadística. Aunque es necesario relativizar esa utilidad, por medio de no olvidar que hay otros cristales que consiguen que la verdad de las autoridades sea vista como falsedad por otras, por otros: el de la percepción de la inseguridad; el del conocimiento de las y los especialistas, para quienes los datos sistematizados en el “Reporte Anual de Incidencia Delictiva 2025” tendrán un valor indudable; el de las experiencias personales, tanto en relación con la inseguridad pública como por la confianza que suscitan las autoridades y su pregonado combate a los criminales, demostrado en gráficas multicolores.Si nos quedamos con lo que muestra el Reporte Anual que Jalisco Cómo Vamos pronto dará a conocer, a lo largo de 2025 hubo una baja en casi todos los delitos que son parte de la metodología que el ONC sigue y que JCV adoptó. Por ejemplo, y estos datos nos sirven para sospechar de la calidad del cristal: las carpetas de investigación por homicidio doloso fueron 34.7% menos que en 2024, porcentaje digno de destacarse; por otro lado, las que contienen los homicidios culposos fueron 9.23% más que el año previo. Otro dato que invita a no quedarnos, para entender y entendernos en el espacio que dominan los criminales, sólo con el vidrio esmerilado que presentan las autoridades, es el de la violencia familiar: se redujo la incidencia representada por las denuncias, 16.3%; aun así, significa que se abrieron, al día, 33.7 carpetas: a través de esta esquinita del cristal de las cifras oficiales, luce como que esa reducción no dice lo bien que estamos, sino lo peor que quizá estábamos, y hay que añadir que, ya quedó dicho, las denuncias son apenas una fracción de lo que ocurre con las violencias. Asimismo podemos considerar la violación: en Jalisco se denunciaron, en 2025, 1.45 violaciones al día: antepongamos el cristal ya referido, conocido como el de la “cifra negra”, especialmente para este crimen cuya denuncia implica una doble y hasta triple victimización para las mujeres (reconozcamos que Jalisco sí ha avanzado un tanto en cuanto a que más mujeres se atreven a denunciar), de todos modos y a pesar del mecanismo de erradicar el delito sólo en las hojas de Excel: más de una violación diaria denunciada. Sí, uno es menos que dos, o que diez… pero ¿alcanza la disminución para decir que las mujeres hoy viven más seguras en el Estado? Que la prisa y las ganas de que algo indique que la salida del clima de violencia está próxima, no nos lleve a que nos conformemos con lo que las autoridades suelen poner por delante: bajaron los delitos.El “Reporte Anual de Incidencia Delictiva en Jalisco, 2025”, de Jalisco Cómo Vamos, en unos días será uno más de una serie que por su constancia, desde 2020, en cantidad y metodológicamente, es valioso. Por supuesto, ya quedó claro, no es para que todo quede dicho; es, y en esto está lo central, para que podamos reflexionar, dialogar, exigir. Esto, el diálogo crítico y la participación social, es lo que puede apuntar hacia la salida a la crisis de inseguridad pública, evidenciada por los casos de nota roja que se tornan mediáticos, pero también por los estudios que diferentes instituciones dan a conocer sobre las violencias cotidianas que constituyen delitos y las que quedan en la cifra oculta. Es decir, los números y la estadística que con ellos practicamos son datos menores de una realidad compleja; a lo mucho, forman el piso sobre el que la resolución democrática de los problemas debe comenzar, es la única vía de largo aliento.agustino20@gmail.com