Te propongo un ejercicio práctico. Imagina que eres un diputado o diputada. Y tienes que elegir al próximo fiscal anticorrupción de Jalisco antes del 20 de enero. Hay un requisito: debe ser un fiscal independiente, sin vínculos políticos con el poder en turno, es decir, el gobernador Pablo Lemus, o peor, con el alfarismo.Opción A: Ricardo Sánchez Beruben, ex coordinador de seguridad con Enrique Alfaro. Pieza clave en el caso del Rancho Izaguirre. Fue defraudado por la financiera Yox Holding. La Contraloría estatal lo sancionó por no reportar esa inversión en su declaración patrimonial.Actualmente trabaja en la Secretaría de las Mujeres federal como “asesor técnico” con un sueldo de 106 mil pesos al mes. Opción B: Tatiana Anaya. Funcionaria desde el primer mandato de Lemus como alcalde zapopano (2015-2018). Polémica consejera de la Judicatura nombrada en 2020 -sin ser la mejor evaluada- como parte del reparto de cuotas emecista. Actual Consejera Jurídica del gobernador.Opción C: Cipriano Manzanilla. Comenzó su carrera en Monarque Novia y Asociados. El sexenio pasado trabajó a las órdenes de David Bernal, abogado general del entonces gobernador Enrique Alfaro. Da clases en la Universidad Panamericana y es socio de Castling Consultores.¿A quién le darías tu voto? ¿Alguno garantiza imparcialidad? Ante este dilema se enfrentan los 38 diputados del Congreso de Jalisco.Estos tres perfiles integran la terna propuesta por el gobernador para fiscal anticorrupción. Las y los diputados deben elegirlo antes del 20 de enero y entra en funciones el 15 de febrero por un periodo de ocho años.Estos candidatos están entre los mejores evaluados, según la opinión técnica del Consejo de Participación Social de Jalisco. Pero algo no funciona de su evaluación igual que no funciona del sistema anticorrupción. Los nexos políticos de los tres candidatos son evidentes. Por ejemplo, a Sánchez Beruben le dieron el máximo puntaje por su experiencia en “inteligencia financiera”, una ironía es involuntaria para quien invirtió su dinero en una financiera fraudulenta. Si ninguno de los tres candidatos obtiene dos tercios de los votos de las y los legisladores, se presenta una segunda terna por parte del gobernador. La actual terna se reduce a elegir entre matices de un mismo grupo político. Así la Fiscalía Anticorrupción no será un contrapeso, sino un escudo.Las y los diputados tienen la última palabra: o rescatan la autonomía de la institución o terminan de entregarle las llaves de la vigilancia a los mismos que deben ser vigilados.