La reforma constitucional quizás más importante del sexenio, la reducción de la jornada laboral a 40 horas, quedó a deber. El Frente Nacional Por las 40 Horas criticó dos aspectos de la reforma aprobada ayer por el Senado: 1) garantiza sólo un día de descanso, no dos; 2) y “abarata” las horas extra.Sobre el primer punto, la Presidenta tenía dos opciones en la propuesta que envió a la Cámara Alta:Otorgar dos días de descanso obligatorio, como se ha hecho en otros países, y mantener la jornada de 8 horas de lunes a viernes para sumar 40 horas máximo.O la segunda opción, la que eligió Sheinbaum y la que aprobaron los senadores, consiste en dejar sólo un día de descanso a la semana; y que el patrón y el empleado acuerden la distribución de la carga horaria.Esto es un problema porque para cumplir el máximo de 40 horas, si se distribuyen equitativamente en seis días laborales de la semana, tocaría de 6 horas con 40 minutos por jornada.Mantener un único día de descanso acarrea costos ocultos, como la persistencia del gasto y el tiempo perdido en traslados durante seis días a la semana. La posibilidad de descanso real también se reduce; si bien se consideran menos horas de trabajo por jornada, se labora el mismo número de días.La segunda crítica de colectivos se relaciona con el “caballo de Troya” que contempla la reforma en las horas extra.Hoy se paga doble de una a nueve horas extras a la semana, y a partir de la décima hora, el pago es triple.Con la reforma actual, ese pago triple se aplicaría hasta la hora 13.Asimismo, el límite actual de tres horas extra máximo tres días a la semana se estira a cuatro horas extra máximo cuatro días a la semana.Para el Frente, esto legaliza jornadas de 12 horas diarias, pulverizando el espíritu de una semana de 40 horas.Podría argumentarse que por ley nadie puede ser obligado a trabajar horas extra si no lo desea. Sin embargo, en una cultura laboral en donde pocas veces se cumple al pie de la letra la Ley Federal del Trabajo, el riesgo es que todo cambie para quedar más o menos igual. P.D. La reforma aún debe ser aprobada por la Cámara de Diputados. La reducción de la jornada sería gradual de dos horas cada año a partir de 2027.De ser así, todavía deberán reformarse las leyes secundarias en donde hay margen para “enderezar” el espíritu de este cambio constitucional.