Pese a algunos asegunes expresados ayer por las y los legisladores de oposición en la Cámara de Senadores, la aprobación ayer de la reforma que disminuye, de forma gradual, de 48 a 40 horas la jornada laboral semanal se une a la saga de políticas públicas impulsadas por los gobiernos de la autollamada cuarta transformación, que en general han beneficiado a la clase obrera.Estas iniciativas, acordadas con la iniciativa privada, más aún, proviniendo de un gobierno que se presume de izquierda, en materia salarial y laboral, fueron sin duda el mayor acierto en la pasada administración que encabezó Andrés Manuel López Obrador.Esas políticas, junto con sus crecientes programas sociales de entrega directa de apoyos económicos, fueron la plataforma principal para tener el éxito político electoral en las elecciones presidenciales de 2024.Sabedora de eso, la Presidenta Claudia Sheinbaum retomó desde el primer momento la misma política para mantener los incrementos al salario mínimo, radicalmente distinta a los tres gobiernos anteriores a AMLO (Fox, Calderón, Peña), y empujó la reforma aprobada ayer.Aunque no ha llegado al 20 por ciento de aumento al salario mínimo con el que AMLO cerró 2024, y con el que logró cerrar a más del doble los minisalarios que encontró cuando llegó a la Presidencia en 2018, Sheinbaum se ha comprometido a que al final de su sexenio alcanzará a subirlo 110 por ciento para lograr un ingreso mínimo que sea suficiente para obtener dos canastas básicas y media.Las otras iniciativas que fueron muy bien aceptadas en el sexenio amlista fueron la que redujo el pago de impuestos a los asalariados y la que amplió desde el primer día de 2023 el periodo vacacional mínimo de 6 a 12 días pagados luego del primer año laboral, acumulando 2 días más cada año hasta llegar a los 20 días.Menos exitosa fue la que pretendió democratizar la vida interna de los sindicatos, eliminando la membresía obligatoria, que sigue sin hacerse realidad en las centrales obreras, donde persisten las elecciones simuladas.La reforma aprobada ayer, de la reducción gradual de 48 a 40 horas laborales semanales para 2030, deberá afinarse en las leyes secundarias para garantizar los dos días de descanso obligatorio que en teoría persigue esta nueva norma, que como bien señalaron opositores, quedaron en el aire.Desde luego, el Gobierno de Sheinbaum deberá mejorar los resultados de su política de seguridad y combate al narco, así como castigar los escándalos de corrupción del actual y pasado sexenio, para que estos logros en materia laboral no eclipsen y dejen de servir de resorte electoral a los gobiernos de la 4T.jbarrera4r@gmail.com