Martes, 10 de Febrero 2026

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Legado de generaciones

Por: Dra. Isabel Álvarez Peña, Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana

Legado de generaciones

Legado de generaciones

En Jalisco, estamos a la espera de la reforma judicial y a nivel federal se habla de que la Presidenta Claudia Sheinbaum está por presentar la propuesta de una reforma electoral, si no conocemos el contenido de la misma, ¿Por qué dedicar unas líneas a la misma?

Porque, para analizar lo nuevo, debemos recordar lo que tenemos. Soy una firme convencida de que todo es perfectible en este mundo, por más que nos guste algo o por más que estemos haciendo bien algo, siempre podremos hacerlo mejor.

No podemos olvidar que en nuestro querido México tuvimos muchos años un partido único, que ganaba siempre todas las elecciones, tanto del Poder Ejecutivo, como el del Poder Legislativo, en los tres órdenes de gobierno, qué tiempos aquellos cuando el Poder Judicial no era sometido a elección popular.

Las elecciones eran organizadas por el gobierno, y desafortunadamente podríamos añadir, para el gobierno. Un primer gran acierto que tuvimos como país fue decidir que las elecciones las organizáramos los ciudadanos para los ciudadanos. Así nació el Instituto Federal Electoral, hoy Instituto Nacional Electoral, con Consejeros Ciudadanos, quienes tienen la encomienda de velar por que en el proceso electoral se respeten las reglas del juego.

Seguramente, querido lector, en más de alguna ocasión te habrá tocado participar en alguna elección, organizando y contando la votación de tus vecinos; a mí me ha enorgullecido formar parte de este proceso democrático en varias ocasiones.

Los votos los contamos los ciudadanos, tanto en la casilla como en el conteo general, lo que con el paso de los años nos ha permitido tener la certeza de que quienes ganan las elecciones son aquellos que la mayoría de los votantes decidió, sean del partido que sean.

Hemos incluido en el proceso, también, algunas características que buscan superar resquemores en la sociedad por experiencias pasadas, por ejemplo, que la boleta tenga una impresión que impida su falsificación, que el voto no pueda ser adulterado, que la votación sea privada, así como que la urna sea transparente para que todos podamos ver lo que ahí se deposita.

Existen estudios en los que se analizan distintos procesos electorales, y por lo antes descrito y por otras muchas cosas, el proceso electoral de México organizado por ciudadanos es puesto como ejemplo para otras latitudes.

Comenzamos diciendo que todo proceso es perfectible, lo que no podemos permitir es que desaparezca un organismo autónomo como el Instituto Nacional Electoral o que deje de ser ciudadano. Han sido muchos los mexicanos los que, me atrevería a decir, dieron su vida por un proceso electoral democrático y en el que los ciudadanos, sin pertenecer al gobierno o a ningún partido político, se encarguen del proceso electoral.

Estemos atentos a la propuesta que se pueda presentar en los próximos días y cuidemos el legado que como generación hemos recibido de nuestros antepasados, y pensemos en el México que heredaremos a las generaciones futuras.

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