Mal comienza el año cuando se confirma públicamente y con más de una acción que el hemisferio occidental tiene un solo dueño y así debe permanecer. Ya es ventaja y aviso muy oportuno dirigido, aunque no del todo notado, a las potencias del extremo oriente: déjenme este lado del planeta y quédense con el otro, o repártanselo como puedan. Este lado del planeta es el hemisferio occidental, conformado por Europa con su debilitada “Unión”, y por supuesto América Latina, que jamás ha sido capaz de unirse o porque el patrón no se lo permite, o porque nuestros patrones culturales capitalistas nos mantienen convertidos en un archipiélago de nacionalismos estériles.¿Y la doctrina Estrada? La usó para otros fines la doctrina Monroe. ¿Es el riesgo que corren los países subyugados que sostienen dictaduras “plataneras”? Sí, siempre y cuando, además de dictadores de pacotilla, tengan también abundantes recursos, por ejemplo, petróleo.La jugada ha sido perfecta. Trump hace una impresionante inversión económica para enviar portaviones, aviones, helicópteros, marines y armamentos de última generación para secuestrar a un presidente de una nación soberana, asesinar de paso a un montón de cubanos y luego rehacerse con la “recepción” de 50 millones de barriles de petróleo. ¿Nadie tosió? Nadie más allá de una tos ligera, tratable con analgésicos, es decir, las declaraciones de numerosos países condenando la violación de todas las leyes internacionales, sin que eso supusiera apoyar una dictadura tan ridícula y destructiva como la de Maduro. ¿Y la ONU? Sumergida en su conocido sopor diplomático y evidenciando una vez más su inutilidad permanente. ¿Y la OEA? La OEA funciona como un club de lectura todo el tiempo pagado y, por ende, domesticado por Washington. Hubo otras toses cuya finalidad era llamar la atención para justificar, por ejemplo, la invasión de Ucrania.Otros muchos no tosieron, aplaudieron al nuevo ángel exterminador de dictaduras selectivas, creyendo muy de veras que las acciones tomadas carecían de otro interés que no fuera la salvaguarda de la democracia universal y la liberación de los pueblos sometidos por tiranos. ¿Tendrían que temblar en Nicaragua y Cuba? Los dictadores poderosos como Trump o Hitler no acostumbran detenerse una vez que se sueltan, si bien Trump es mucho más calculador y pragmático. En todo caso, que tiemble cuanto país tenga petróleo, tierras raras, uranio u ocupe una posición geográfica estratégica, al margen de que esté o no dirigido por gobiernos legítimos o chapuceros. ¿O acaso la monarquía constitucional y democrática de Dinamarca es terrorista o dictatorial?Lo que queda claro es que hemos recibido y vamos a heredar una serie de organismos e instituciones internacionales que desde su origen nacieron dañadas y acabaron siendo un simple telón de fondo que ampara, más que controla, la ambición y el egoísmo de las naciones, en particular de las cinco potencias mundiales que forman parte de un consejo llamado de “seguridad”, de manera permanente y con derecho de vetar cualquier resolución de la ONU que afecte sus intereses. De igual modo, heredaremos también una cosa tan inútil como rimbombante titulada “derecho internacional”, cuyas normas son obligantes para todos los países, excepto para las potencias mundiales y aquellas impotencias que las potencias amparen, como es el conocido e impune caso de Israel.