Le pasó a Antonio "Poema" Avelar, el boxeador tapatío del barrio de Analco, desafió al mejor peso mosca de la década de 1970, Miguel Canto, campeón mundial CMB, en su tierra, Mérida, en 1979. Poema, de fuerte pegada, no construyó el suficiente peligro para desestabilizar al genio.Perdió el boxeador que tenía en su esquina al manager Ángel Casillas. Enfrente, Jesús "Cholain" Rivero, también genio, gran estratega.Aquel fue un encontronazo entre dos escuelas prestigiosas del boxeo mexicano. Casillas, antes, condujo a la obtención del mismo cinturón oro y verde, al ídolo de México, Efrén "Alacrán" Torres. Saquen sus cuentas. Miguel Canto le dijo al "Poema", tras finalizado el compromiso, que sería el siguiente campeón mundial. David Picasso, como otros interesantes exponentes del boxeo mexicano actual, debe trabajar para aprender la técnica que le permita dirigir su repertorio a zonas vulnerables del adversario.En su gran noche, exhibió esa pobreza, si bien, Naoya Inoue, el japonés a quien le disputó en diciembre el campeonato mundial gallo, avalado por los organismos más importantes que rigen esta disciplina, en Mohammed Abdo Arena, Riad, Arabia Saudita, le enseñó varios secretos en la primera mitad de la experiencia, en rounds posteriores Picasso desveló al mundo que su capacidad de asimilación es admirable, tiempo en el que aprovechó estatura y alcance, en el que también desdeñó la fama de electrizante noqueador del monstruo nipón, nivelando lo que de inicio parecía humillante. Cerró el enfrentamiento pactado a doce rounds, con prestigio mexicano. Con pegada, habría ganado. Perdió por decisión.La revancha es interesante, sin embargo, como terminaron las cosas, Naoya Inoue y equipo podrían dudar en una segunda edición.El "Poema", en efecto, se erigió campeón mundial mosca CMB, viajó a Japón para noquear al local Shoji Oguma en el séptimo capítulo. Con aquella demostración se consagró. Picasso con ajustes técnicos tendría amplias posibilidades de derrotar a Naoya, dirigir precisos envíos a las zonas que minan capacidad, e iniciar desde el primer campanazo la presión al nipón. El boxeador mexicano ya resistió lo mejor del oriental.El proyecto es jugoso, pero primero se tiene que esperar el resultado de Naoya Inoue-Junto Nakatani. Si se concretara Inoue-Picasso, que se monte la revancha en Estados Unidos, todos ganan. Y por ahí estaré atisbando.