Jueves, 05 de Febrero 2026

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Termoeléctrica en infierno ambiental

Por: Rubén Martín

Termoeléctrica en infierno ambiental

Termoeléctrica en infierno ambiental

Desde el gobierno federal, el estatal y los capitales privados se ha impulsado la construcción de varios megaproyectos de generación de energía que han sido denunciados por los pueblos y comunidades que se verían afectados directamente por estos negocios bajo la justificación de la necesidad de generar energía para promover el “desarrollo” en Jalisco. Entre estos megaproyectos se encuentran parques eólicos o solares en Los Altos Norte como Ojuelos o Lagos de Moreno, plantas de geotermia en Zapopan, gaseoductos en Lagos de Moreno o plantas termoeléctricas. Algunos de estos proyectos ya son hechos consumados, pero otros continúan en litigio.

Uno de los proyectos en disputa más importantes es la imposición de una planta de generación de energía denominada de ciclo combinado que se impulsa en Juanacatlán o en El Salto. Es un proyecto añejo que ahora pretende actualizarse. Las poblaciones de El Salto y Juanacatlán se han movilizado en contra de la autorización de ese megaproyecto porque para ellos representa la profundización de sus condiciones de riesgo contra la vida. Un megaproyecto como una termoeléctrica en El Salto o Juanacatlán representa no sólo los riesgos directos de esa obra, como emisiones de gases de efecto invernadero, riesgos de explosiones, consumo excesivo de agua en detrimento de comunidades que carecen de ella y, sobre todo, la promesa de continuar con el modelo extractivista e industrialista que les ha acarreado la devastación ambiental de sus territorios, el deterioro de su salud y el cambio radical de sus medios de reproducción de la vida.

Para el Estado y el capital es la promesa del “desarrollo” capitalista, llevando inversiones, sembrando plantas industriales y prometiendo empleos de baja calidad y salarios como horizonte de progreso. Para los pueblos este horizonte representa devastación ambiental y proyectos de muerte.

Como es conocido, el corredor industrial de El Salto, que se extiende hasta Ocotlán, es una de las zonas de mayor devastación ambiental en todo el país. Víctor Manuel Toledo, experto en cuestiones ambientales y ex secretario de Medio Ambiente en la primera mitad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, llamó a estas zonas “infiernos ambientales”.

Por esa razón los pobladores y comunidades de estas localidades se oponen a esos megaproyectos y, en concreto, a la termoeléctrica. Debido a esta oposición, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, dijo en diciembre pasado que se cancelaría la construcción de la planta termoeléctrica en Juanacatlán, pero aclaró que se analizaría su reubicación en otro municipio cercano al Área Metropolitana de Guadalajara. Pablo Lemus reconoció que esa decisión responde al rechazo social que generó la propuesta y subrayó que la nueva ubicación no estaría ni en Juanacatlán ni en El Salto, y tampoco tendría impacto alguno sobre el río Santiago.

Sin embargo, el pasado 27 de enero, las asociaciones Un Salto de Vida y Conexiones Climáticas dieron a conocer que existe en este momento un proceso de Evaluación de Impacto Ambiental para la autorización de una termoeléctrica en las inmediaciones de El Salto y Juanacatlán, impulsado por la empresa Ad Astra Energía S.A.P.I. de C.V. Este megaproyecto, denunciaron, cuenta con el respaldo institucional del gobierno de Jalisco, a través de la Comisión Estatal del Agua, “quien determinó viable el uso de hasta 18 litros de agua por segundo (lo que representa 1.55 millones de litros al día) desde la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales ‘El Ahogado’, con lo que se demuestra que la propuesta sigue en pie (Oficio CEAJ-DG-1053-2025)”.

Al día siguiente, el gobernador Pablo Lemus justificó la necesidad de construir una planta termoeléctrica para garantizar el abasto de energía a la industria eléctrica, dominada mayoritariamente por corporaciones extranjeras. Dijo que Jalisco concentra 70 por ciento del diseño y producción de semiconductores en México, además de ser un polo de atracción para centros de datos, “industrias que demandan un flujo constante y potente de electricidad”. La planta prevista por Lemus contempla una producción de mil megawatts, “una cifra clave para sostener el vertiginoso crecimiento de Jalisco”. Aunque no dijo dónde se construirá esa planta, Lemus negó que se vaya a erigir en El Salto o Juanacatlán, pero los pobladores de esas localidades tienen evidencia de que se sigue considerando a sus municipios como destino de esa obra.

Pablo Montaño, de la organización Conexiones Climáticas, desmintió que las plantas de ciclo combinado sean energías limpias, como sostiene el gobierno. La planta operaría a partir de la quema de gas fósil, lo que implicaría la emisión de contaminantes atmosféricos en una región que desde hace décadas enfrenta graves problemas de salud pública, mala calidad del aire y contaminación del río Santiago, señaló Montaño.

En este contexto, cabe recordar que en 2019 el entonces gobernador Enrique Alfaro Ramírez anunció la cancelación de la planta termoeléctrica La Charrería, justo por razones ambientales. Sería una desgracia para los pueblos de El Salto y Juanacatlán que, contra su voluntad, finalmente el gobierno de Jalisco se empeñe en construir esta termoeléctrica en este que es uno de los grandes “infiernos ambientales” de México.

rubenmartinmartin@gmail.com

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