El hombre que se cree merecedor del premio Nobel de la Paz, quien aspira ganarse el reconocimiento mundial como pacificador y quien recientemente creó y encabeza de manera permanente el Board of Peace (Junta de Paz), que es apoyado por una veintena de países en desarrollo, pero ninguna potencia mundial o bloques como la Comunidad Europea, el sábado pasado -a propósito de la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, después de los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel en contra de la república islámica- escribió en su red social -Truth Social-: “... los intensos y precisos bombardeos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana o mientras sea necesario para lograr nuestros objetivos de paz en Oriente Medio y, de hecho, en el mundo”. Apenas el 19 de febrero Donald Trump lo había advertido, cuando amenazó a Irán con llegar a un acuerdo con él sobre el programa nuclear, de lo contrario, “sucederán cosas malas. Probablemente lo sabrán en los próximos 10 días”. Y no fueron 10 días, fueron 9 y sucedió lo peor: los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel asesinaron al líder supremo de Irán.Trump se siente el pacificador del mundo y amparado en sus “protocolos” de poder y para beneficio de sus propios intereses quiere “acomodar” al mundo y ponerlo a su disposición.Ya planeó la “Nueva Gaza”, un desarrollo turístico en el devastado territorio palestino de la franja de Gaza; ya sacó a Nicolás Maduro de Venezuela, para garantizar -no para cambiar el régimen de Gobierno- el acceso a los yacimientos petrolíferos más grandes del mundo; quiere adjudicarse Groenlandia, para aprovecharse de su riqueza en yacimientos; no quita el “dedo del renglón” en que le “gustaría” que Canadá fuera el estado 51 de la Unión; quiere recuperar el control del Canal de Panamá, y ya está pensando en tomar “control amistoso” de Cuba, tomando ventaja del embargo a la isla caribeña que ha provocado una crisis en todos los sentidos. Donald Trump parece haberse poseído por el espíritu del conquistador Carlomagno -quien extendió los reinos hasta transformarlos en un imperio, al que incorpora gran parte de Europa Occidental y Central-; simplemente no tiene límites ni llenadero.Usted, ¿qué opina?