Este 2026 parece que tiene mucha más prisa que su predecesor, si el 2025 se nos fue en un abrir y cerrar de ojos, el año que cursa pinta para decirle “quítate que ahí te voy…” y sobre todo por los distintos hechos que vemos en la escena nacional e internacional.A nivel internacional, comenzamos el año con la detención de Nicolás Maduro en Venezuela por el Gobierno de Estados Unidos. Si jurídicamente podríamos decir que no fue lo más adecuado, cuando existe un país en el que se violan reiteradamente derechos fundamentales, en el que la comunidad internacional reconoce que quien ostenta el poder perdió las últimas elecciones y nadie hace nada, es evidente que fallaron las medidas establecidas por el Derecho Internacional, pero los ciudadanos de a pie, tanto en Venezuela como fuera de ella, pensamos que por fin pueden cambiar las cosas para este país del Cono Sur. No pretendo en esta primera columna del año hacer un análisis del documento en el que el Gobierno de Estados Unidos acusa formalmente a Nicolás Maduro de varios delitos relacionados con el narcotráfico y que derivaron en la detención de él y de su esposa, así como en en el traslado de ambos a los Estados Unidos. Falta mucho por escribir en esta historia que comenzó a inicios de este año, pero que sin duda también está reconfigurando la política internacional.Esperemos que para los venezolanos sea la oportunidad de convocar a unas elecciones transparentes, en las que quien gane sea quien dirija al país, y que esa persona trabaje por buscar, antes que nada, la unidad de un pueblo al que desde hace décadas se ha dividido. Hace algunos años, cuando falleció Hugo Chávez, hablando con personas venezolanas que radican en nuestro país, les preguntaba que si cambiaba el régimen que había regido hasta entonces volverían a Venezuela, y la respuesta de todas fue que no, porque desafortunadamente su país estaba polarizado y eso las hacía no querer regresar.Partiendo del hecho de que no tenemos que pensar todos lo mismo y teniendo derecho a disentir, los ciudadanos de cualquier país deben trabajar juntos por el bien común. Suena sencillo, pero más allá de lo mucho o poco que pueda hacer la persona que legítimamente dirija Venezuela en los próximos años, el lograr que todos se sientan parte del nuevo proyecto político será sin duda el mejor logro de todos los que se proponga.@IsaAlvarezPenna