El Consejo de Seguridad de la ONU celebró ayer una reunión de emergencia en la que aliados y adversarios de Estados Unidos coincidieron en cuestionar la operación militar realizada en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, al considerar que vulnera principios esenciales del derecho internacional y sienta un precedente de alto riesgo para la estabilidad global.Durante la sesión, varias delegaciones expresaron su preocupación por la intervención ordenada por Donald Trump, así como por sus declaraciones sobre una posible ampliación de acciones militares hacia otros países de la región, como Colombia. Sin mencionarlo directamente, Dinamarca rechazó cualquier intento de uso de la fuerza para tomar territorios, al defender la soberanía de Groenlandia. “La inviolabilidad de las fronteras no está en negociación”, afirmó la embajadora danesa Christina Markus Lassen, quien también sostuvo que ningún Estado debe influir en procesos políticos mediante amenazas o coerción.Aunque Francia había respaldado inicialmente la captura de Maduro, su representación ante la ONU adoptó un tono más crítico. El embajador adjunto Jay Dharmadhikari señaló que cualquier violación al derecho internacional por parte de los miembros permanentes del Consejo “erosiona la base misma del orden internacional”, al recordar los principios de resolución pacífica de controversias y de no uso de la fuerza.Estados Unidos defendió su actuación. El embajador Mike Waltz calificó la intervención como una “operación de aplicación de la ley quirúrgica” y cuestionó al Consejo por debatirla. Afirmó que equiparar a Maduro con un jefe de Estado legítimo equivale a “otorgar legitimidad a un narcoterrorista”. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió estar “profundamente preocupado” por el posible incumplimiento de las normas internacionales en la acción militar del 3 de enero pasado. Alertó que podría sentar un precedente peligroso para las relaciones entre naciones y pidió reducir la escalada mediante diálogo inclusivo.La representación venezolana exigió una postura más firme del organismo. El embajador Samuel Moncada instó al Consejo a demandar la liberación inmediata de Maduro y su esposa, y advirtió que tolerar el secuestro de un jefe de Estado y el bombardeo de un país soberano “envía un mensaje devastador al mundo”.Rusia y China fueron las delegaciones más duras contra Washington. El embajador ruso Vassily Nebenzia acusó a Estados Unidos de pretender erigirse como “juez supremo” del orden internacional y de buscar el control de los recursos naturales venezolanos. China, por su parte, afirmó que la operación “pisoteó” la soberanía del país sudamericano. La sesión concluyó sin resoluciones formales y dejó un consenso amplio: la intervención es vista como un precedente alarmante. La ONU puede incidir, pero no puede frenar por sí sola una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Su capacidad es política y diplomática, no coercitiva. Con base en expertos y en las reglas internacionales, lo que sí puede hacer la ONU es una presión política internacional. El Consejo de Seguridad puede debatir, condenar públicamente y aislar diplomáticamente a Estados Unidos, incluso con aliados críticos. Tiene resoluciones y llamados formales, pero no son vinculantes. Aunque sí elevan el costo político y reputacional. Sí puede documentar violaciones al derecho internacional y esto pesa en tribunales internacionales, historia y futuras sanciones, pero no puede autorizar sanciones o frenar por la fuerza a Estados Unidos. CT