La presión ejercida por Donald Trump sobre distintos países para que suspendan la venta o el envío de petróleo a Cuba, ha comenzado a tener efectos directos en la isla, particularmente tras la interrupción del flujo petrolero proveniente de Venezuela y, más recientemente, de México. De acuerdo con el internacionalista y académico del Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara, Eduardo González, esta situación representa el inicio de una etapa crítica para el funcionamiento la isla, cuya capacidad interna de producción energética resulta insuficiente para sostener sus necesidades básicas, sobre todo, en materia de energía eléctrica. Eduardo González explicó que la crisis actual se agudizó a partir del 3 de enero, cuando prácticamente se suspendió el suministro de petróleo venezolano, fuente energética de Cuba. A partir de entonces la isla pasó a operar con alrededor del 40% del petróleo que requiere, lo que impactó en la generación de electricidad, la movilidad del transporte y el propio funcionamiento del aparato gubernamental. Hasta entonces México se había mantenido como el segundo proveedor más importante de petróleo para Cuba, hasta que las amenazas de represalias arancelarias por parte de Estados Unidos llevaron a que se suspendiera el envío de crudo. El académico señaló que, aunque México envió recientemente miles de toneladas de alimentos a la isla, esta medida no resuelve el problema estructural que enfrenta Cuba ante la falta de combustible y advirtió que, si no cambia la postura del presidente estadounidense, y si los países presionados no modifican su posición, el escenario apunta hacia una crisis humanitaria severa, con efectos directos en la producción de alimentos, la atención médica y la prestación de servicios básicos. "Estamos en vísperas de una crisis humanitaria severa en la isla que tiene que ver con producción de alimentos, atención médica, fundamentalmente porque los recortes en la energía eléctrica cada vez son más frecuentes, duran más tiempo y afectan a hospitales, oficinas gubernamentales y escuelas", manifestó el internacionalista. Eduardo González indicó que el problema central no radica solamente en el tipo de gobierno cubano (un gobierno socialista encabezado por el Partido Comunista de Cuba), sino en el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde 1960, el cual se ha endurecido con el paso de los años. Señaló que levantar el bloqueo petrolero y comercial permitiría a la isla acceder a materias primas, comercio y energía, condiciones mínimas para su desarrollo y para evitar que el costo de la presión política recaiga directamente sobre la población. "Lo que hoy necesita Cuba es precisamente que Trump les quite las manos de encima, que cancele el bloqueo petrolero y los otros bloqueos económicos que tienen, para que la isla entonces pueda acceder a lo que necesita, que es petróleo, que es comercio y materias primas", afirmó, además de señalar el interés de Trump en que se establezca un nuevo régimen que se alinie más a sus intereses.De acuerdo con Nadine Cortés, abogada especialista en gestión de políticas migratorias internacionales, el escenario que enfrenta Cuba en 2026 es el de "un cerco múltiple" que combina restricciones energéticas, comerciales y logísticas, ocasionadas principalmente por órdenes ejecutivas emitidas desde Estados Unidos. La especialista, también columnista nacional, explicó que el sistema eléctrico cubano es altamente dependiente de combustibles fósiles, en particular del petróleo, debido a una red de plantas termoeléctricas antiguas que operan con un déficit histórico. Esta fragilidad, dijo, se agravó a partir de la activación de mecanismos arancelarios contra los países que suministraban crudo a la isla, entre ellos México, que desde 2023 se había consolidado como su principal proveedor tras la firma de un convenio con Pemex durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, y que se había sostenido hasta el gobierno de Claudia Sheinbaum. "Cuba tiene un sistema eléctrico sumamente dependiente de dos componentes líquidos, porque tienen plantas termoeléctricas viejísimas que son básicamente una red que está operando con déficit histórico, no es actual, existen desde aproximadamente de la Unión Soviética", señaló. Recordó que la orden ejecutiva emitida el 29 de enero por Donald Trump estableció aranceles directos a los países que distribuyeran petróleo a Cuba, lo que llevó a México a suspender de inmediato los envíos; a partir de ese momento, comenzaron entonces apagones sistémicos programados como una estrategia para dosificar el combustible disponible y priorizar zonas y servicios específicos. Nadine Cortés advirtió que la falta de petróleo no solo compromete la generación eléctrica, sino que arrastra riesgos sanitarios, alimentarios y logísticos, debido a que hospitales, sistemas de agua y recolección de basura dependen directamente del suministro energético. A ello se suma una segunda orden ejecutiva que afecta a navieras y aerolíneas que operan con la isla, reduciendo aún más su capacidad de comercio y movilidad. "El petróleo no solo es para transporte, es la columna vertebral del sistema eléctrico. No es como otros países que tienen energías renovables; en Cuba es una fracción mínima. Todo depende del petróleo", afirmó. Sobre el margen de resistencia de la isla, la especialista señaló que algunos análisis, por ejemplo, de Reuters, estiman que Cuba podría sostenerse apenas unas semanas bajo las condiciones actuales, lo que convierte la situación en un problema que podría evolucionar rápidamente, teniendo efectos directos sobre la vida cotidiana de las y os cubanos al terminar con servicios básicos que van desde la recolección de basura, hasta la operación de hospitales. "La ayuda se les va a terminar, primero porque, mientras más prolongados sean los apagones, y entre más población abarquen estos apagones, creo que va a ir siendo el indicativo perfecto de se les están terminando los recursos que tenían. Y en este tema en particular yo no me consideraría experta, pero con tales consideraciones hay análisis que señalan, como el de Reuters, que no podrían sobrevivir 20 a 30 días así", consideró Nadine Cortés. Víctor Olea, académico de Relaciones Internacionales del ITESO, coincidió con los dos especialistas previos en que la dependencia del sistema eléctrico cubano del petróleo importado colocó al país en una situación de alta vulnerabilidad, luego de que las sanciones y bloqueos por parte de Donald Trump limitaron el acceso a este insumo clave para la generación de energía. "Actualmente la isla está atravesando, derivado precisamente de las sanciones, una grave crisis energética, prácticamente se ha parado todo porque gran parte del suministro eléctrico cubano depende del petróleo. Cuba es un país que produce poco petróleo y, en realidad, depende más de lo que pueda importar que de su producción total", dijo. El académico coincidió en que el uso del petróleo en Cuba no se limita al transporte, sino que es central para la generación de energía eléctrica y el funcionamiento de sectores estratégicos como la salud, la educación, la industria manufacturera y la minería, y recordó que durante años esta dependencia fue amortiguada por el convenio energético firmado con Venezuela a partir del año 2000, el cual permitía a la isla acceder a crudo en condiciones preferenciales. Respecto a cuánto tiempo podría sobrevivir la isla bajo las condiciones actuales a las que ha llegado tras los bloqueos, el especialista advirtió que el margen es limitado y que sostener el funcionamiento del Estado y de la sociedad durante un periodo prolongado resulta poco viable sin un cambio en el escenario internacional. Sin embargo, dijo, no más de seis meses sería un plazo extremo el que pudiera resistir, considerando la falta de energía eléctrica y de combustible para movilizarse y movilizar suministros, y que podría impactar en el sistema sanitario ante cuadros de hambrunas o enfermedades no atendidas, si es que no se modifica la postura de Estados Unidos o si no se reactivan, aunque sea de manera parcial, los suministros de petróleo. "Sería bastante arriesgado dar una fecha, pero no creo que el gobierno aguante. Si siguen las condiciones como están actualmente, para mí seis meses sería muchísimo el que aguantara el régimen cubano bajo estas condiciones. Bajo las condiciones críticas que existen ahorita, seis meses se me hace mucho tiempo", afirmó. La solución, dijo, debe venir principalmente de un cambio de postura y/o una apertura por parte de Donald Trump y su gobierno, aunque, dijo, que la estrategia actual del presidente estadounidense apunta principalmente a presionar al régimen cubano para forzar concesiones o impulsar un cambio político que agrade o beneficie a Estados Unidos. "Y tal vez la única vía de que esto mejore, si todo se mantiene como está hasta la fecha, es que se logre una transición de gobierno que se vincule a los intereses que está buscando Donald Trump, aunque en este momento podría mencionarse como una suerte de especulación, pues es difícil dar con un escenario certero, pues además Donald Trump tiende decisiones muy cambiantes; pero por ahora todo apunta hacia allá", finalizó el académico del ITESO. EE