Donald Trump lanzó duras críticas contra el Reino Unido por su intención de transferir la soberanía de las islas Chagos a Mauricio, una decisión que incluye a Diego García, donde se ubica una de las bases militares más estratégicas de Estados Unidos. El exmandatario calificó el plan como un acto de “estupidez” y lo vinculó directamente con lo que considera una señal de debilidad frente a potencias como China y Rusia.“De manera sorprendente, nuestro ‘brillante’ aliado de la OTAN, el Reino Unido, está planeando actualmente regalar la isla de Diego García… SIN NINGUNA RAZÓN. No hay duda de que China y Rusia han tomado nota de este acto de debilidad total”, escribió Trump la madrugada del martes en su red Truth Social. En el mismo mensaje agregó: “Que el Reino Unido regale un territorio extremadamente importante es un acto de GRAN ESTUPIDEZ”, utilizando esta postura como argumento adicional para insistir en que Washington debería tomar el control de Groenlandia.Las declaraciones contrastan con la posición que Trump sostuvo el año anterior, cuando describió el acuerdo como un “logro monumental”. Su repentino cambio de tono reavivó el debate político en el Reino Unido, justo cuando el tratado se encuentra en la etapa final de revisión parlamentaria.Las islas Chagos conforman un archipiélago situado en el centro del océano Índico, a más de mil 600 kilómetros al noreste de Mauricio. El Reino Unido asumió el control del territorio en 1814, tras el Tratado de París que siguió a la derrota de Napoleón. Décadas después, en 1965, Londres separó el archipiélago de Mauricio en el marco de un acuerdo con Estados Unidos durante la Guerra Fría, creando el Territorio Británico del Océano Índico. Aunque Mauricio logró su independencia en 1968, las islas permanecieron bajo dominio británico.En Diego García, Estados Unidos y el Reino Unido establecieron en 1971 una base militar clave con el objetivo de contener la influencia soviética en la región. Desde entonces, la instalación ha sido considerada uno de los activos estratégicos más importantes de Washington en el extranjero. Ha servido como plataforma para operaciones militares, incluidos lanzamientos durante las invasiones a Iraq, y como punto de apoyo para misiones aéreas en Asia.El origen de la actual cesión se remonta a los reclamos históricos de Mauricio sobre la soberanía del archipiélago. Tras llevar el caso ante instancias internacionales, en 2019 la Corte Internacional de Justicia determinó que el Reino Unido debía devolver las islas Chagos a Mauricio “lo más rápidamente posible”, señalando que ello permitiría completar el proceso de descolonización conforme al derecho de autodeterminación. Aunque el fallo no es jurídicamente vinculante, incrementó la presión diplomática sobre Londres.En mayo de 2025, el primer ministro británico, Keir Starmer, firmó un tratado con su homólogo mauriciano que contempla la transferencia de soberanía de todas las islas Chagos. El acuerdo establece, no obstante, que el Reino Unido pagará a Mauricio 101 millones de libras esterlinas anuales por el arrendamiento de la base de Diego García durante 99 años, lo que garantiza que tanto Reino Unido como Estados Unidos mantendrán el uso de la instalación militar.En ese momento, el Departamento de Estado estadounidense expresó su respaldo al pacto. “Tras una revisión interinstitucional exhaustiva, el Gobierno de Trump determinó que este acuerdo garantiza la operación a largo plazo, estable y eficaz” en Diego García, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, quien añadió que Trump “expresó su apoyo a este logro monumental” durante una reunión con Starmer.En medio de este contexto, Trump vinculó la cesión de las islas Chagos con su interés en Groenlandia, al afirmar que se trata de “otro más en una larga lista de motivos de seguridad nacional” para que Estados Unidos adquiera ese territorio, sin ofrecer mayores explicaciones. Consultado recientemente por The New York Times sobre qué podría limitar su poder en el ámbito internacional, Trump respondió: “Hay una sola cosa. Mi propia moral. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. Y concluyó: “No necesito el derecho internacional”.Con información de New York TimesBB