Las reuniones entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y funcionarios de comercio estadounidense sirvieron para sentar las bases de la revisión del Tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Aunque el secretario mexicano afirmó que se lograron avances importantes en las demandas iniciales que Estados Unidos había impuesto a México, y viceversa, especialistas reconocieron que aún hay temas a tratar y retos para el Gobierno federal de cara a la renegociación del acuerdo comercial.Para Carlos Cordero, académico del ITESO, las presiones de Washington en materia de seguridad se trasladan a las negociaciones comerciales. El sector energético y automotriz, así como la relación entre México y China, y otras relaciones que el Gobierno federal pudiera buscar para expandir su mercado internacional, son los frentes abiertos en la negociación entre ambos países. Las concesiones que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum estarán condicionadas a los resultados, y los objetivos, impuestos por el presidente Donald Trump, afirmó.“En el momento en el que nosotros no cedamos a las presiones o a las propuestas de Estados Unidos, puede volver aparecer el tema de la seguridad, que es una práctica o una tendencia que ya se vio en la negociación pasada […]. Yo creo que va a haber más presión en aranceles y, sobre todo, va a haber mucha presión en el pacífico mexicano porque recordemos que es por el Pacífico por donde entran los productos chinos y los precursores del fentanilo”.En tanto, Arturo Santa Cruz, académico de la Universidad de Guadalajara, recordó que durante 2025 Estados Unidos entregó una serie de 54 demandas para garantizar la continuidad del T-MEC, como protección a contenidos regionales, a la industria farmacéutica, a la propiedad intelectual y de los derechos en el nuevo sistema judicial mexicano. El secretario de Economía aseguró en entrevista en días pasados que se había logrado un avance del “90 por ciento” en estos temas, mientras que se avanzó en otros como la evolución de la industria automotriz, el comercio bilateral de bienes y la atracción de inversión extranjera.Para el experto, las acciones en materia de seguridad y la relación comercial con China determinarán la renegociación del T-MEC, aunque reconoció que la discusión se lleva a cabo de manera separa entre los tres países. “Va a influir fuertemente, sobre todo la negociación fundamental entre Canadá y Estados Unidos”. El presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impondría un arancel a cualquier producto de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, una medida que podría agravar la crisis energética en la isla. La decisión ejerce presión particular sobre México, que ha fungido como salvavidas energético para La Habana.Cuestionado sobre si buscaba “asfixiar” a Cuba, Trump respondió que se trata de una “nación fallida”. “No es lo que intento hacer, pero parece que es algo a lo que simplemente no van a poder sobrevivir”, dijo.Trump sostuvo una llamada con la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien aclaró que no abordaron el tema de Cuba. “Nosotros mantenemos esta ayuda humanitaria, que es muy importante”, señaló Sheinbaum.Pemex reportó envíos de casi 20 mil barriles diarios a Cuba en 2025, aunque expertos estiman una caída reciente. Desde La Habana, el canciller Bruno Rodríguez condenó la medida como una “nueva escalada” de Washington.Rodríguez calificó esta decisión del presidente estadounidense como un “brutal acto de agresión”.Agencias Aunque la Presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que no permitirá la entrada de elementos de seguridad estadounidenses a territorio nacional para realizar labores de seguridad, expertos advirtieron que el presidente Donald Trump utilizará esta amenaza para renegociar el T-MEC en julio próximo. Si bien ha habido acciones concretas en detenciones y extradiciones de capos de la droga, señalaron que el mandatario estadounidense busca resultados tangibles en materia de seguridad.Arturo Santa Cruz, académico de la Universidad de Guadalajara, apuntó que agentes federales del FBI participaron en la detención de Ryan Wedding en la Ciudad de México, pese a la negativa de la Presidenta Sheinbaum. Con ello, dijo, el Gobierno federal cede cada vez más a las presiones intervencionistas de Washington.“La presión sigue ahí. La materia de seguridad está contaminando a la cuestión comercial, y los resultados de esa presión los vemos todos los días […]. Evidentemente está vinculado a las presiones de Estados Unidos en seguridad y que a la vez tienen que ver con la renegociación o la revisión del tratado comercial”, indicó.Para el experto, como parte de la renegociación del T-MEC, la administración de Claudia Sheinbaum cederá ante las intenciones de Trump de contar con agentes estadounidenses participando activamente en el combate al narcotráfico.Por su parte, Carlos Cordero, académico del ITESO, reconoció que el Gobierno federal ha incrementado sus acciones contra los cárteles; sin embargo, lamentó que ello responda a las presiones de Trump y a la renegociación del tratado comercial. En el marco de la intensificación de las redadas que el Servicio de Control e Inmigración de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) en distintas ciudades de Estados Unidos, especialistas afirmaron que pese a que México ha logrado contener parte de la migración de Centroamérica, aún hay retos pendientes en materia migratoria: mayor protección a mexicanos en EU y una condena más enfática de los operativos que han realizado los agentes federales.Carlos Cordero, académico del ITESO, señaló que la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho “el trabajo sucio” de Estados Unidos, cediendo a las presiones de Donald Trump. En el marco de la renegociación del T-MEC, el Gobierno federal continuará accediendo a las insistencias del magnate neoyorkino a fin de lograr mayores concesiones en materia comercial, afirmó.“La Presidenta tendría que ser más enfática respecto de los ataques a mexicanos, pero parte de su estrategia es guardar silencio o tomar distancia de ese tema para poder enfocarse exclusivamente o darle más protagonismo a la cooperación comercial o en temas de seguridad”, comentó.Por su parte, Eduardo González, académico del Tecnológico de Monterrey, indicó que, tras la llamada que sostuvieron Sheuinbaum y Trump ayer por la mañana, el gobierno estadounidense reconoce que México ha atendido, hasta ahora, todas las demandas impuestas. Sin embargo, expresó que Washington no cederá en sus presiones para contener la migración centroamericana en territorio nacional, por lo que el Gobierno federal se enfrentará a una disyuntiva: seguir con una política intransigente y dura o apostar por el discurso del respeto a los derechos humanos. CT