Con la reapertura de comercios y el regreso parcial del transporte público, Venezuela ha comenzado a recuperar la normalidad después del ataque militar de EU. Que se realizó en la madrugada del sábado a los habitantes de Caracas y otros estados vecinos y que terminó con la captura del presidente, Nicolás Maduro.Al recorrer algunas de las calles de la capital venezolana, se puede observar que oficinas, locales, centros comerciales e incluso paqueterías ya se encuentran operando, aunque cierran sus puertas antes del horario habitual y en su mayoría sin esperar a que anochezca. Las jornadas transcurren con la lentitud de los primeros días de enero, mientras las calles comienzan a quedarse vacías en horas de la tarde, lo que algunos habitantes relacionan con las vacaciones por las festividades de diciembre, pero también con la incertidumbre dejada por los bombardeos."Sí hay un poquito como de suspenso, por decirlo de alguna manera, pero normal (...) está la gente en la calle", dijo Carlos Cruz, de 37 años, un trabajador de una empresa de servicio de entregas a domicilio que esperaba terminar su jornada antes de las 18:00 horas locales (22:00 GMT).Los repartidores están trabajando hasta las 20:00 horas (00:00 GMT), mientras que algunos centros comerciales cierran entre dos y tres horas antes de su horario habitual 21:00 horas y solamente siguen funcionando comercios de servicios esenciales, como supermercados o farmacias.Las clases tampoco han comenzado, lo que también ayuda a bajar el tráfico habitual. Por ello, Víctor Campos, un vendedor en una tienda de servicios de telefonía en Sabana Grande, una de las zonas que concentra más comercios en Caracas, advierte que no hay un cambio notorio y, para él, la cantidad de transeúntes es la que regularmente se observa en la primera semana de enero. "La gente obviamente está asustada y le da temor salir", añadió Campos.Funcionarios de seguridad han instalado controles en la ciudad, entre ellos cerca de sedes policiales y en vías rápidas, como la avenida Boyacá, conocida popularmente como Cota Mil, en la que es común que los conductores deban bajar los vidrios, mostrar sus documentos de identidad, permitir una revisión del vehículo e, incluso, la verificación de los teléfonos móviles."Ha estado tenso", dijo Juan Flores, un heladero de 62 años que apoya al chavismo y que acudió sábado y domingo a las concentraciones convocadas para reclamar la libertad de Maduro y su esposa, Cilia Flores. El septuagenario señala que la gente está como en "un shock", porque "no se pensaba que se llegara" a esto, en alusión a la operación militar estadounidense, que, a su juicio, "fue una cosa muy tremenda".Entretanto, el Gobierno ha reabierto todas sus instituciones, mientras continúan los llamados a marchas para pedir la liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores. El mandatario, quien fue llevado a EU tras su captura, está acusado por la Justicia de ese país de cuatro cargos federales, de los que se declaró no culpable en su primera comparecencia ante un tribunal federal en Nueva York.Mientras, Delcy Rodríguez, quien ejercía como vicepresidenta de Maduro, fue juramentada como presidenta encargada, según una orden emanada por el TSJ.TG