En Jalisco, más de una tercera parte de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) permanece fuera de operación, lo que se traduce en mayores descargas de agua contaminada a los ríos y lagos. De acuerdo con la Comisión Estatal del Agua, hay 231 plantas, pero 87 no están en funcionamiento.Esta situación impacta directamente a municipios del Área Metropolitana de Guadalajara, la ribera de Chapala y diversas regiones del interior del estado.Entre los municipios más afectados destacan localidades como San Jacinto y San Juan Tecomatlán, en Poncitlán; Maltaraña, en Jamay; y San Pedro Tesistán, en Jocotepec, donde la ausencia de plantas operando favorece que las descargas lleguen al lago de Chapala y afluentes.También enfrentan esta problemática en Zapotlanejo, Juanacatlán e Ixtlahuacán de los Membrillos, así como Amacueca, Cuquío, Encarnación de Díaz, San Andrés Ixtlán (en Gómez Farías), La Manzanilla de la Paz, Mazamitla, Mexticacán, San Julián, San Martín Hidalgo, Talpa de Allende, Teocaltiche y Teuchitlán, entre otros.En Ixtlahuacán de los Membrillos, fraccionamientos como Los Olivos 2, Los Girasoles y Valle de los Sabinos carecen de tratamiento funcional. Ahí, la falta de operación de las PTAR se traduce en descargas directas a cauces locales.El problema no se limita a las plantas inactivas. También existe una subutilización de la infraestructura estratégica. La planta de Agua Prieta (que limpia las descargas del norte de la ciudad) tiene capacidad para tratar hasta ocho mil 500 litros por segundo, pero actualmente procesa la mitad. Lo mismo ocurre en la planta de El Ahogado (al sur). Ambas descargan parte de sus aguas al río Santiago, uno de los más contaminados del país, por lo que su operación parcial limita los avances en saneamiento.Especialistas coinciden en que la raíz del problema es financiera. Aunque muchas plantas fueron construidas con recursos estatales o federales, la responsabilidad de operarlas recae en los Ayuntamientos, que a menudo carecen de presupuesto.“El costo de operación es elevado, sobre todo por el consumo de energía… y los municipios no cuentan con los recursos necesarios para asumirlo”, explicó Carlos Ornelas, coordinador del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana.Entre las soluciones en puerta, en julio pasado, la Secretaría de Gestión Integral del Agua anunció una inversión de 129 millones de pesos para la rehabilitación, la reconversión energética y la adecuación de colectores, con la expectativa de reducir hasta 50% los costos eléctricos a los municipios. Sin embargo, especialistas como Juan Pablo Macías advierten que la modernización no resolverá el problema si no se garantiza la capacidad técnica y financiera de los municipios para operar las plantas. Además, cuestionan el papel de la Comisión Nacional del Agua en el acompañamiento a los Ayuntamientos.Para Josué Sánchez, el reto también implica fortalecer los sistemas locales de gestión, abasto y cobro del servicio, a fin de asegurar ingresos suficientes para el mantenimiento.El Gobierno de Jalisco alista nuevos proyectos de plantas de tratamiento de aguas residuales, tanto en el Área Metropolitana de Guadalajara como en el interior del estado, con el fin de que cada cabecera municipal tenga su propia planta de tratamiento y así puedan sanear aguas residuales.La meta es mejorar la calidad del agua y reducir la contaminación de ríos y cuerpos hídricos en el estado, particularmente del río Santiago.El director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Mario López Pérez, dice que ya hay estudios para construir al menos seis grandes plantas que estarían ubicadas en el Área Metropolitana de Guadalajara.“Hicimos los estudios básicos para seis grandes plantas de tratamiento del Área Metropolitana y estamos viendo cómo vamos a financiarlas, dado el elevado costo que esto representa; es decir, los estudios básicos ya están listos y todas éstas benefician el saneamiento del río Santiago”, dijo.El titular de la CEA detalló que durante el año pasado se realizaron más de 42 estudios de ingenierías básicas para las plantas de tratamiento que se planea se instalen en las cabeceras municipalesParte de lo que se analiza son los mecanismos de financiamiento, debido al alto costo que representa este tipo de obras a gran escala.“En el mismo programa, hicimos el año pasado más de 42 estudios de ingenierías para plantas de tratamiento municipales en las cabeceras en el Estado. este año tenemos previsto construir 20 de esas plantas de tratamiento, es decir, estamos avanzando para que en 2030 todas las cabeceras municipales tengan su planta de tratamiento operando, con tecnologías limpias y solares para reducir el costo de la energía”.Reducir los costos de operación y el consumo de energía en las plantas de tratamiento constituye uno de los principales retos para garantizar su sostenibilidad.La falta de operación de las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) en Jalisco responde principalmente a los altos costos de funcionamiento y a la insuficiencia presupuestal de los municipios, afirmó Carlos Ornelas, coordinador del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana.Según la actualización más reciente de la Comisión Estatal del Agua (CEA), a diciembre de 2025, 87 de las 231 PTAR del estado no están en operación.“El costo de operación es alto, sobre todo por energía, y los municipios no cuentan con recursos para operarlas”, explicó.Ante la eventual construcción de nuevas plantas para reducir descargas al río Santiago, Ornelas planteó que la CEA asuma su operación. También subrayó la necesidad de que el Gobierno federal aporte recursos para garantizar su funcionamiento continuo.Al menos dos plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) del Área Metropolitana de Guadalajara operan por debajo de la capacidad para la que fueron diseñadas, pese a que su construcción implicó inversiones millonarias. Se trata de Agua Prieta y El Ahogado.La macroplanta de Agua Prieta fue inaugurada por el entonces presidente Enrique Peña Nieto y tuvo un costo cercano a los tres mil millones de pesos. Se proyectó como pieza clave para incrementar el saneamiento en la ZMG; sin embargo, no ha alcanzado su meta. Aunque puede tratar hasta ocho mil 500 litros por segundo (lps), hasta diciembre pasado saneaba cuatro mil 717 lps, según la Comisión Estatal del Agua (CEA), es decir, apenas 55% de su capacidad. Esto implica que tres mil 783 lps de aguas residuales continúan descargándose en la barranca del río Santiago.El especialista Juan Pablo Macías explicó que la planta no opera al máximo, debido a la falta del túnel colector San Gaspar, que conduciría descargas de tres cuencas.En El Ahogado, la situación es similar: sanea mil 309 lps, pese a tener capacidad para tres mil 250. Su ampliación concluyó en octubre de 2024 con una inversión de mil 64 millones de pesos.En el interior del estado, las plantas Puerto Vallarta 2 y Ocotlán 300 tampoco operan al 100% de su capacidad.