La Universidad de Guadalajara, a través de la asociación civil Género y Desarrollo (Gendes), capacitó a los primeros 27 hombres en un Modelo para la Erradicación de las Conductas Violentas de Género, que ellos mismos replicarán en diferentes instancias de la Red Universitaria a lo largo de Jalisco.Durante una semana, los trabajadores universitarios provenientes de las regiones de Jalisco se dieron cita en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arreola”, donde realizaron charlas, talleres y ejercicios.La intención no sólo es acabar con el acoso y el hostigamiento en las aulas y dependencias, sino que más hombres inicien un proceso de deconstrucción, para que reconozcan, cuestionen y atiendan sus violencias en comunidad y en espacios seguros.“Hasta que tomé un curso de nuevas masculinidades, me enfrenté a mí mismo y me di cuenta de lo arraigado del machismo, que está tan naturalizado, y que como hombres no nos damos cuenta de lo violentos que somos y lo que también sufrimos por ser así”, dijo el Rector General de la UdeG, Ricardo Villanueva Lomelí, quien asistió.Indicó que este tipo de dinámicas son las que verdaderamente harán un cambio al interior de la UdeG y reconoció lo difícil que es iniciar la reeducación sobre la violencia de género.La titular de la Unidad de Igualdad de la UdeG, Érika Loyo Beristáin, explicó que esta primera generación seguirá con un proceso de capacitación en línea en los próximos meses para la identificación de modelos terapéuticos, para luego aplicarlo en los distintos campus y dependencias de la UdeG.“La pretensión es que comiencen a derivar personas a partir de septiembre. Pensamos que podremos ir formando una segunda generación a finales de año, que nos permita ampliar esta red de reeducadores y ampliar la perspectiva de derivación; así como hacer procesos preventivos”.Indicó que la figura del reeducador no sólo podrá generar grupos para replicar el modelo al interior de los planteles, sino que también en sus localidades. Básicamente para ejecutarlo sólo necesita un espacio con sillas, lo que lo hace sencillo de replicar.Romario Núñez López Araiza, orientador educativo de la Escuela Politécnica “Ing. Jorge Matute Remus”, es uno de los 27 integrantes de esta primera generación. Señaló que el ejercicio es revolucionario, pues, a diferencia de las mujeres que se suelen agrupar en causas que las atraviesan desde hace décadas, poco lo han hecho los hombres con respecto a sus violencias.“No teníamos estos espacios de encuentro y siento que para mí siempre es revolucionario que nos juntemos a hablar, que lo que hablemos sea de nuestras violencias, y que no sólo sea hablarlas sino dar pasos para entablar la reparación del daño y garantía de no repetición que quede como un compromiso”.Desde lenguaje no verbal a bromas o comentarios que buscan denostar a mujeres o personas que no se ajustan a la idea de un hombre heteronormado, hasta llegar a insultos, golpes y quitarle la vida a una persona, es como se puede manifestar la violencia machista. Tan sólo en México se reportan 10 feminicidios al día.El Director y Fundador de Gendes, AC, Mauro Antonio Vargas Urías, explica que la primera barrera para reconocerse como hombre violento es desafiar el sistema de creencias que se tiene y el miedo.El modelo que socializa Gendes busca que cualquier hombre pueda acceder a un espacio libre de estigmatización, para todos, con una lógica constructiva y para prevenir daños con los vínculos con colegas, amigos y familia.JM