Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel Nueva Generación, fue el criminal más buscado por autoridades mexicanas e internacionales, quienes lo buscaban debido al tráfico de drogas y encabezar a una de las organizaciones criminales más poderosas y con mayor influencia en México y el mundo.El capo finalmente fue encontrado y abatido por elementos del Ejército Mexicano este domingo en el municipio de Tapalpa. Pero su historia comenzó años atrás, en específico, el 17 de julio 1966, en la comunidad de Naranjo de Chila, en el municipio de Aguililla, Michoacán. Se dedicó al campo, luego se fue a Estados Unidos donde comenzó su vinculación al mundo de las drogas y fue detenido y deportado a México nuevamente. Desde entonces, no hubo alguna fotografía, únicamente las que compartió la DEA de Estados Unidos en aquel entonces. Y comenzó su “trayectoria” como criminal: integró organizaciones delictivas como el Cártel del Milenio el cual, azotó con violencia a Jalisco durante la primera parte de este siglo y eran considerados como brazos armados del Cártel de Sinaloa. Pero en 2010, fue abatido Ignacio “Nacho” Coronel, uno de los líderes de aquel grupo delictivo, en hechos ocurridos en Zapopan. Entonces, comenzó el surgimiento del Cártel Nueva Generación, el cual, a partir de 2011 empezó su posicionamiento como uno de los grupos delictivos de mayor relevancia y que figuraban en hechos violentos. ¿Cómo fue que dicho grupo delictivo creció hasta convertirse en una de las organizaciones más poderosas? Para Rubén Ortega, académico de la Universidad de Guadalajara, tuvo la eficacia de “entablar la filtración hacia la sociedad” y luego del aspecto social, estuvo lo ecónomico.Especialistas y autoridades han documentado que el grupo criminal está involucrado en múltiples delitos que les permiten crecer económicamente: entre dichos ilícitos, está el tráfico de drogas, el robo de hidrocarburo y su posterior comercialización, el cobro de piso o extorsiones a la población, comerciantes, agricultores, productores, entre otros, con los cuales, obtienen millonarios beneficios económicos a su favor.Francisco Jiménez Reynoso, también especialista en seguridad por parte de la UdeG, señala que parte de su crecimiento en poder y su grupo delictivo involucra la corrupción de las corporaciones de seguridad:“Porque tenemos corporaciones policiacas deficientes y corruptas. Aprende muchas cosas operativas dentro del Gobierno de México y hay muchos delincuentes también en corporaciones policiacas”.Tan solo en Jalisco, cientos de policías han sido involucrados e investigados por delitos como la desaparición y complicidad con grupos del crimen organizado. Y si se amplía la cifra a nivel nacional, el número se incrementa.El ejemplo es el caso del rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán: varios policías de Tala fueron detenidos y son investigados por su relación con dicho grupo criminal que encabezaba Oseguera Cervantes. Sus redes se extendieron hasta los municipios, por ejemplo, a los ex alcaldes de Teuchitlán y Tequila, José Ascensión Murguía y Diego Rivera, se les involucra con el grupo delictivo.Ortega ha señalado que también “de su forma violenta, de su manera operativa de resolver la situación” es otra de las razones que permitió su crecimiento a lo largo de los años.Sus negocios fueron alcanzados en múltiples ocasiones por el Gobierno de Estados Unidos: apenas el pasado 19 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro lanzó nuevas sanciones contra una presunta red de tiempos compartidos, vinculada al grupo criminal, que se dedicaba a defraudar a ciudadanos estadunidenses a través de un complejo turístico en Puerto Vallarta.También se vinculó al grupo criminal con otras actividades ilícitas como fraudes y extorsiones telefónicas mediante call center. Todo esto provocó que la DEA llegara a ofrecer 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, la misma cifra que por Joaquín “El Chapo” Guzmán, en sus años de máxima búsqueda.MF