La reforma electoral impulsada por el Gobierno federal avanza entre dos frentes complicados: el recorte al gasto electoral y la resistencia de los partidos. Mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que el eje del cambio será abaratar las elecciones y reforzar la fiscalización del dinero en campañas, el Partido del Trabajo y el Verde Ecologista advirtieron que sin acuerdos en temas sensibles, la iniciativa podría quedarse en la “congeladora”, aunque están abiertos a negociar.Claudia confió en el respaldo de sus aliados en el Congreso y sostuvo que el objetivo central es fortalecer la fiscalización para evitar el uso de recursos ilícitos, incluido el crimen organizado. Rechazó los señalamientos de autoritarismo y cuestionó el alto costo de los procesos electorales en un país con múltiples necesidades.Los acuerdos preliminares de la Comisión Presidencial incluyen: reducir el presupuesto de partidos y órganos electorales, modificar la representación proporcional para que los legisladores plurinominales no dependan de listas de cúpulas partidistas, fortalecer la democracia participativa, ampliar la representación de mexicanos en el exterior y avanzar hacia el voto electrónico con garantías de seguridad. También se mencionó revisar salarios dentro del INE y ajustar estructuras para mejorar la eficiencia sin eliminar su autonomía.Sin embargo, los recortes propuestos generaron divisiones en el bloque gobernante. El PT y el Verde establecieron dos líneas rojas: mantener los plurinominales y evitar una reducción significativa de prerrogativas. El borrador plantea reducir los plurinominales de 200 a 100 en la Cámara de Diputados, eliminar los 32 del Senado y recortar hasta el 50% el financiamiento a los partidos. Como alternativa, se ha propuesto mantener los 200 plurinominales y reducir las diputaciones de mayoría relativa, con un recorte menor al financiamiento. El PT, por voz de su coordinador Reginaldo Sandoval, cuestionó la pertinencia de reformar ahora y advirtió que sin sus votos no habrá mayoría calificada para lograrla. El Verde, a través del senador Carlos Ramírez Marín, aseguró que no respaldará una iniciativa que reduzca plurinominales ni recursos a partidos, ya que afectaría la representación de minorías y generaría inequidad. No obstante, ambos partidos dijeron estar abiertos a fortalecer la vigilancia del gasto, siempre que no implique un “desamparo” presupuestal.En la oposición, PAN y PRI ya anunciaron su rechazo. Los panistas insistieron en que cualquier reforma debe blindar las elecciones frente al crimen organizado y advirtieron sobre riesgos para la representación si se recortan los plurinominales. El PRI calificó la propuesta como un intento de concentración de poder, llamándola la “Ley Maduro”.El ex consejero del INE, Marco Baños, advirtió que la reducción de plurinominales y financiamiento podría recomponer el sistema de partidos y generar una oposición “pírrica”, además de debilitar la capacidad operativa del INE si se acompañan recortes presupuestales. Arturo Espinosa Silis, director de Laboratorio Electoral, señaló que la reforma favorecería al partido en el gobierno y marginalizaría a la oposición, coincidiendo en que el riesgo no está en modernizar, sino en recortar representación y competencia bajo un discurso de eficiencia. CT