México y Estados Unidos pusieron fin a décadas de conflictos por el agua de las cuencas de los ríos Bravo y Colorado ayer, al signar un nuevo acuerdo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944.El Tratado establece que México debe entregar a Estados Unidos un volumen de 2 mil 158 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos quinquenales (una tercera parte del afluente cada 5 años), lo que equivale a una tercera parte del caudal proveniente de afluentes mexicanos; en contraparte, México recibe anualmente mil 850 millones de metros cúbicos de las aguas del río Colorado. Sin embargo, la sequía extrema y la escasez en presas estratégicas de Chihuahua, como La Boquilla y El Granero, mermaron la capacidad de escurrimiento hacia el cauce principal, impidiendo que México cumpliera con sus compromisos internacionales en los plazos previstos.Además, cuando un ciclo cierra con deuda, se suma al siguiente, lo que aumentó el déficit a un volumen imposible de cubrir.La presión sobre México aumentó desde el año pasado, cuando Donald Trump amenazó con aplicar aranceles de 5% a las importaciones provenientes de México si no se resarcía la deuda de agua. Ante ello, comisiones de ambos países buscaron el nuevo acuerdo, que fue anunciado ayer.El nuevo acuerdo no invalida el Tratado de 1946, pero sí establece un esquema operativo de emergencia para garantizar que el flujo de agua sea previsible y constante, evitando que los retrasos acumulados vuelvan a detonar problemas políticos.1. Cuotas anuales garantizadas2. Plan de liquidación de deuda hídricaAdemás de la cuota corriente, el nuevo acuerdo incluye una ruta crítica para saldar el déficit del ciclo anterior (estimado en casi mil millones de metros cúbicos). Para ello:Las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura, Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua de México informaron que en la negociación priorizaron el derecho humano al agua y la alimentación, además de anunciar la tecnificación de los distritos de riego en Chihuahua y Tamaulipas, con el fin de ahorrar agua y poder cumplir los compromisos.El acuerdo contempla la realidad hidrológica: si la sequía se vuelve extrema, se activarán mecanismos de revisión mensual en la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) para ajustar los volúmenes sin comprometer el abasto de las ciudades mexicanas.El acta fue formalizada por los secretarios Juan Ramón de la Fuente (SRE) y Julio Berdegué (Agricultura), junto a Efraín Morales (Conagua). Por Estados Unidos firmaron los secretarios Marco Rubio y Brooke Rollins, bajo la supervisión directa de los presidentes Claudia Sheinbaum y Donald Trump.