Los astronautas de la NASA, Jessica Meir y Chris Williams, realizaron este miércoles una caminata espacial en la Estación Espacial Internacional (EEI), marcando la primera actividad extravehicular estadounidense en más de un año y un paso clave en la modernización energética del laboratorio orbital.Durante cerca de ocho horas, ambos integrantes de la Expedición 74 salieron al exterior desde la esclusa Quest —un módulo que funciona como puerta de acceso al vacío del espacio— para trabajar en la estructura externa de la estación. Su misión consistió en preparar la instalación de una nueva generación de paneles solares, diseñados para aumentar la capacidad energética de la EEI.En términos sencillos, estos paneles convierten la luz solar en electricidad, algo fundamental para mantener en funcionamiento los sistemas de soporte vital, experimentos científicos y comunicaciones de la estación. Sin embargo, los nuevos modelos, conocidos como iROSA (International Space Station Roll-Out Solar Arrays), representan un avance importante frente a los sistemas tradicionales. A diferencia de los paneles convencionales, que requieren motores para desplegarse, los iROSA utilizan materiales compuestos que almacenan energía en su estructura —similar a un resorte enrollado—. Esto les permite abrirse por sí solos al liberarse, alcanzando hasta 19 metros de longitud en apenas seis minutos, con mayor eficiencia y menor desgaste mecánico.Durante la caminata, Meir y Williams ensamblaron un soporte que permitirá instalar uno de estos nuevos paneles en una próxima misión. Una vez colocado, será el séptimo de los ocho módulos previstos dentro del programa de actualización energética iniciado en 2021, cuyo objetivo es reforzar el suministro eléctrico y prolongar la vida útil de la estación.Este tipo de mejoras no solo optimizan el rendimiento de la EEI, sino que también sirven como banco de pruebas para futuras misiones espaciales de larga duración, donde la eficiencia energética será un factor crítico.TG