La insólita bahía la anduvieron los pericúes; en 1721 George Shelvocke expresó: “Los hombres son altos, rectos y bien formados… siendo del color de cobre oscuro… andan desnudos sin menor cosa para cubrirse… son libres de los problemas de ansiedad… estos Californianos actúan de acuerdo con la naturaleza… siendo arponeros excelentes salen al mar en balsas… lo que emplean en lugar de pan es extraordinario, siendo unas semillitas negras de una sustancia oleosa, las cuales muelen… y después forman en rollos… entre la cacería, las pesca, comer y dormir se distribuye su tiempo… sus actividades en el agua, que puede considerar casi su elemento natural”.Y Michael Mathes y J. Andrés Cota Sandoval refirieron: “Desde Cabo Falso hasta Cabo Pulmo se encuentran playas con litoral rocoso, localizándose varios cabos y amplias bahías, como la de San José del Cabo, la de Puerto Chileno y la de Cabo San Lucas, entre otras, todas ellas de particular belleza”. La Delegación Municipal de Cabo San Lucas, comprende al Puerto Chileno y a la bahía Santa María.Un día más en Los Cabos, optamos por iniciarlo en la sensacional bahía Santa María. De nuestra posada seguimos con dirección a Cabo San Lucas y a corta distancia tomamos un retorno y después viramos a la derecha por el sendero de la bahía, y en breve fuimos maravillados por el pintoresco sitio de Santa María. Nos fuimos acercando al oleaje lentamente, miramos el faldón del cerro Santa María, conformado por paredes y pliegues rocosos, casi desnudo, sino fuera por unos arbustos bajos que se dejaron ver en la ladera menos inclinada, follaje que enfatiza el ocre de las atractivas texturas, masa rocosa que se prolonga con gracia en los arrecifes, cerro rojizo que era besado por el vibrante mar. En las finas arenas blancas, unos espectadores gozaban del paraje, unos bajo la sombra de unas sombrillas y otros percibiendo los rayos solares, las hieleras no faltaron. Caminamos pausadamente por la fantástica bahía, percibiendo la deliciosa agua en los pies y su suave oleaje. Nuestro andar nos llevó a la punta que tomó el nombre de la bahía, en su abrigo, fondeaban cuatro embarcaciones, dos yates y dos catamaranes, sus pasajeros gozaban de la bahía, nadando, jugando con la arena y tomando algo de sol. La punta, un tanto escarpada, desnuda al frente del mar y atrás, salpicada por matas, tierra adentro, continúa un paredón casi vertical, detrás de él, atisbamos el Cerro la Cruz, amurallado por sus peculiares acantilados. Al pie del paredón había un tejaban para saciar a los pasajeros y hacer más placentero su paseo. Luego de nuestra sensacional caminata por la hermosa bahía, chapoteamos y chapoteamos, contemplando los paisajes que nos rodeaban, la noción del tiempo no fue relevante. En Los Cabos es muy apreciada la puesta de sol, es una fiesta admirar el ocaso y qué mejor que disfrutarla desde un promontorio vecino a la bahía, enriquecido por unas exquisitas mesas, dichos atributos los ofrece el restaurante Sunset da Mona Lisa, con especialidad en frescos pescados y mariscos, y platillos italianos, acompañados con vinos californianos.PARA SABERUna visita a la playa por aireLos vuelos a Los Cabos son de los más solicitados en temporada vacacional, pero si se toma tiempo hay ofertas muy atractivas.-Interjet con oportunidades que rondan los mil 400 y mil 500 pesos.-Aeroméxico eleva su costo y puede variar, según disponibilidades, de entre los cinco mil 500 y los seis mil 400 pesos. Puedes consultar:http://www.despegar.com.mx/