Suplementos
Real Caja de Bolaños
La bonanza de la industria minera se refleja en la exquisita edificación de este recinto
GUADALAJARA, JALISCO (16/MAR/2014).- Al sur de la plaza de armas de Bolaños, se asoma la pintoresca “Real Caja de Bolaños”. A nuestro regreso de La Playita miramos la preciosa casa de Harlodt Wagner, con un mascarón arriba del quicio de su puerta, le siguen dos ventanas, una vertical y enrejada, la otra trebolada. En el segundo piso, vuelan dos bizarros balcones, uno sencillo y otro corrido, con dos puertas, los mascarones no faltaron.
La calle nos fue mostrando moradas de antaño, con labrados marcos de cantera en sus vanos. Súbitamente el espacio se abrió y fuimos sorprendidos por la hermosa plaza, rodeada de expresivas edificaciones coloniales, ocupamos una banca para admirar aquel entorno, desbordante de detalles arquitectónicos, estábamos en el corazón de Bolaños, donde palpita exquisita arquitectura. La plaza de planta rectangular, con kiosco al centro, octagonal, de herrería y con bombillas de dragones, jardines a sus costados largos, con rosales y pinos.
Los olores de unas cocinas aledañas despertaron nuestro apetito. Fuimos al restaurante Los Arcos y saboreamos una deliciosa birria, de nuestra mesa veíamos de reojo la legendaria plaza. Luego fuimos por una nieve al lado de la Presidencia Municipal, antes Casas Reales o Consistoriales, varios peldaños suben a la puerta principal, con una ventana y una puerta por lado, el segundo nivel con tres balcones, el central corrido y con tres puertas, los laterales sencillos, sobre el cornisamento y al centro, una barbicana con el escudo nacional enmarcado por volutas y almenas.
Nicolás Valdés comentó: “su terminación se debió a la diligencia del primer corregidor Lic. Diego Gorospe y Padilla (1754-1756). Los alarifes o arquitectos de este edificio, La Caja Real y La Aduana y El Ensaye (Casa llamada de La Granada) debieron ser José Antonio Ulibarri y Velarde y Pedro José Tenorio. En 1755 Gorospe nombra evaluadores de un solar a los maestros de alarifes ya citados y en 1756 compra el terreno para La Caja, Aduana y Ensaye”.
El lado oriente de la plaza lo limita la parroquia vieja, la puerta principal en arco de medio punto, sobre capiteles dóricos, enmarcada por medias columnas estriadas, arriba de la cornisa luce la ventana coral, vertical y con bajos relieves en su marco. Del costado izquierdo se adosó el campanario, de un cuerpo y de planta cuadrada, con dos vanos arqueados por cara, fue cubierto por cúpula con linterna, al fondo se dejaba ver La Bufa, con su cima desnuda, casi vertical y de media luna.
“De tres naves, la nave central era la capilla de 1739, mandada construir por el piadoso minero don Pedro Álvarez Cantón. Fue el primer templo en Bolaños. Hasta noviembre de 1794, en que se cambió al Santuario, duró aquí el culto. Las naves laterales debieron ser construidas a partir de 1755”. Atrás de la parroquia vieja se edificó la nueva, de la cual restan algunos vestigios, como: el altar mayor con columnas estriadas y la sacristía, con peculiares ventanas redondas y elaborados arcos con ángeles en sus claves, obra que inició en 1778.
Al costado Sur de la plaza, observamos la insólita Real Caja, la fachada principal la comprenden cinco contrafuertes, que abrazan dos pisos, en el primer claro, un balcón sencillo; en el segundo, en el primer piso, dos ventanas verticales y con forja, le sigue una puerta con un águila bicéfala, arriba una pequeña ventana y por remate, un escudo real, al costado izquierdo, un balcón corrido con dos puertas; el tercero, con dos ventanas y un balcón corrido; y el último claro con una puerta y un balcón sencillo.
La fachada poniente, con cinco contrafuertes y algunas ventanas entre ellos. El interior, conserva tres corredores en sus dos pisos, arcos en medio punto sobre capiteles toscanos y columnas redondas, espacios mutilados en sus extremos. Fundada por orden del rey, en 1752, funcionó hasta 1807, Caja que mandó 364,000 marcos de plata a la de México. Alberga la Casa de Cultura.
La calle nos fue mostrando moradas de antaño, con labrados marcos de cantera en sus vanos. Súbitamente el espacio se abrió y fuimos sorprendidos por la hermosa plaza, rodeada de expresivas edificaciones coloniales, ocupamos una banca para admirar aquel entorno, desbordante de detalles arquitectónicos, estábamos en el corazón de Bolaños, donde palpita exquisita arquitectura. La plaza de planta rectangular, con kiosco al centro, octagonal, de herrería y con bombillas de dragones, jardines a sus costados largos, con rosales y pinos.
Los olores de unas cocinas aledañas despertaron nuestro apetito. Fuimos al restaurante Los Arcos y saboreamos una deliciosa birria, de nuestra mesa veíamos de reojo la legendaria plaza. Luego fuimos por una nieve al lado de la Presidencia Municipal, antes Casas Reales o Consistoriales, varios peldaños suben a la puerta principal, con una ventana y una puerta por lado, el segundo nivel con tres balcones, el central corrido y con tres puertas, los laterales sencillos, sobre el cornisamento y al centro, una barbicana con el escudo nacional enmarcado por volutas y almenas.
Nicolás Valdés comentó: “su terminación se debió a la diligencia del primer corregidor Lic. Diego Gorospe y Padilla (1754-1756). Los alarifes o arquitectos de este edificio, La Caja Real y La Aduana y El Ensaye (Casa llamada de La Granada) debieron ser José Antonio Ulibarri y Velarde y Pedro José Tenorio. En 1755 Gorospe nombra evaluadores de un solar a los maestros de alarifes ya citados y en 1756 compra el terreno para La Caja, Aduana y Ensaye”.
El lado oriente de la plaza lo limita la parroquia vieja, la puerta principal en arco de medio punto, sobre capiteles dóricos, enmarcada por medias columnas estriadas, arriba de la cornisa luce la ventana coral, vertical y con bajos relieves en su marco. Del costado izquierdo se adosó el campanario, de un cuerpo y de planta cuadrada, con dos vanos arqueados por cara, fue cubierto por cúpula con linterna, al fondo se dejaba ver La Bufa, con su cima desnuda, casi vertical y de media luna.
“De tres naves, la nave central era la capilla de 1739, mandada construir por el piadoso minero don Pedro Álvarez Cantón. Fue el primer templo en Bolaños. Hasta noviembre de 1794, en que se cambió al Santuario, duró aquí el culto. Las naves laterales debieron ser construidas a partir de 1755”. Atrás de la parroquia vieja se edificó la nueva, de la cual restan algunos vestigios, como: el altar mayor con columnas estriadas y la sacristía, con peculiares ventanas redondas y elaborados arcos con ángeles en sus claves, obra que inició en 1778.
Al costado Sur de la plaza, observamos la insólita Real Caja, la fachada principal la comprenden cinco contrafuertes, que abrazan dos pisos, en el primer claro, un balcón sencillo; en el segundo, en el primer piso, dos ventanas verticales y con forja, le sigue una puerta con un águila bicéfala, arriba una pequeña ventana y por remate, un escudo real, al costado izquierdo, un balcón corrido con dos puertas; el tercero, con dos ventanas y un balcón corrido; y el último claro con una puerta y un balcón sencillo.
La fachada poniente, con cinco contrafuertes y algunas ventanas entre ellos. El interior, conserva tres corredores en sus dos pisos, arcos en medio punto sobre capiteles toscanos y columnas redondas, espacios mutilados en sus extremos. Fundada por orden del rey, en 1752, funcionó hasta 1807, Caja que mandó 364,000 marcos de plata a la de México. Alberga la Casa de Cultura.