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Usmajac
Al sureste del cerro Los Guajes, se localiza la legendaria población sayulteca llamada “Usmajac”.
De la porfiriana estacón del tren, seguimos el camino a Usmajac. José María Arreola la refirió como Uzmajac , “lugar de la mina que se reparte en dos socavones”. El bonito camino se realizó en 1855, por iniciativa del cura Antonio Gómez, labor por la cual le costo su cambio. Cuando se acabo el sendero, se preparó una sabrosa comida en la casa vicarial de Usmajac. Tradición añeja es festejar “acabos”. Posteriormente se plantaron camichines a los costados de la terracería.
A pocos potreros, unas casas de adobe con vanos verticales cubiertos de madera y tejados a dos aguas, nos indicaron que ya estábamos en Usmajac. Caminamos por la plaza y por el portal de la casa parroquial, luego entramos al atrio, del lado izquierdo miramos unas secuoyas y unas palmeras, rodeadas por una infinidad de rosales floridos, los diversos colores de las rosas embellecían el sitio.
Nos sentamos en una banca sombreada por un laurel, para apreciar el templo azul, la entrada es en arco de medio punto y por remate un frontón de arco rebajado, dos medias columnas toscazas por lado. Arriba de la primera cornisa se encuentra la ventana coral, vertical y arqueada, con un bonito emplomado de la Virgen de Amatitlán, las columnas se repiten y sobre la segunda cornisa posan unas almenas en el eje de las columnas, el remate fue un frontón triangular y adentro hay un círculo con la V y M unidas “Virgen María”.
Del lado izquierdo de la fachada, admiramos una gran almena y del lado derecho, el esbelto campanario de tres cuerpos, de planta cuadrada el primero y el segundo, con un vano arqueado por cara y con dos medias columnas toscazas por costado. El tercer cuerpo es de planta octagonal, corresponde con el reloj y con una carátula en los lados que obedecen al cuerpo inferior. Fue cubierto por una cúpula por nervaduras. El interior es de una nave, con cornisamiento y elegantes ventanas verticales rematadas por frontones, en el altar vimos a la venerada virgen.
En 1556, había capilla en Amatitlán, los franciscanos llevaron una virgen, que se le denomino, “Nuestra Señora de Amatitlán”, posteriormente se levantó un hospital. Para 1652, las citadas construcciones estaban abandonadas y la querida virgen fue llevada a Usmajac. Donde había tres cofradías: la de Las Ánimas, Nuestra Señora de la Limpia Concepción y San Antonio.
El templo lo inició el padre Jesús Valdez, y para 1894, la obra continuaba con el presbítero Othón Larios y la terminó el padre Julio Agraz. En 1904 se celebró la coronación diocesana de la virgen, y ese mismo año fue la advocación a vicaria.
En el periodo de Plutarco Elías Calles, el episcopado ordenó el cierre de los templos, el 30 de julio de 1926. Para el 21 de junio de 1929, se aprobó reanudar el culto y el cuatro de julio se abrió el templo de Usmajac.
De la porfiriana estacón del tren, seguimos el camino a Usmajac. José María Arreola la refirió como Uzmajac , “lugar de la mina que se reparte en dos socavones”. El bonito camino se realizó en 1855, por iniciativa del cura Antonio Gómez, labor por la cual le costo su cambio. Cuando se acabo el sendero, se preparó una sabrosa comida en la casa vicarial de Usmajac. Tradición añeja es festejar “acabos”. Posteriormente se plantaron camichines a los costados de la terracería.
A pocos potreros, unas casas de adobe con vanos verticales cubiertos de madera y tejados a dos aguas, nos indicaron que ya estábamos en Usmajac. Caminamos por la plaza y por el portal de la casa parroquial, luego entramos al atrio, del lado izquierdo miramos unas secuoyas y unas palmeras, rodeadas por una infinidad de rosales floridos, los diversos colores de las rosas embellecían el sitio.
Nos sentamos en una banca sombreada por un laurel, para apreciar el templo azul, la entrada es en arco de medio punto y por remate un frontón de arco rebajado, dos medias columnas toscazas por lado. Arriba de la primera cornisa se encuentra la ventana coral, vertical y arqueada, con un bonito emplomado de la Virgen de Amatitlán, las columnas se repiten y sobre la segunda cornisa posan unas almenas en el eje de las columnas, el remate fue un frontón triangular y adentro hay un círculo con la V y M unidas “Virgen María”.
Del lado izquierdo de la fachada, admiramos una gran almena y del lado derecho, el esbelto campanario de tres cuerpos, de planta cuadrada el primero y el segundo, con un vano arqueado por cara y con dos medias columnas toscazas por costado. El tercer cuerpo es de planta octagonal, corresponde con el reloj y con una carátula en los lados que obedecen al cuerpo inferior. Fue cubierto por una cúpula por nervaduras. El interior es de una nave, con cornisamiento y elegantes ventanas verticales rematadas por frontones, en el altar vimos a la venerada virgen.
En 1556, había capilla en Amatitlán, los franciscanos llevaron una virgen, que se le denomino, “Nuestra Señora de Amatitlán”, posteriormente se levantó un hospital. Para 1652, las citadas construcciones estaban abandonadas y la querida virgen fue llevada a Usmajac. Donde había tres cofradías: la de Las Ánimas, Nuestra Señora de la Limpia Concepción y San Antonio.
El templo lo inició el padre Jesús Valdez, y para 1894, la obra continuaba con el presbítero Othón Larios y la terminó el padre Julio Agraz. En 1904 se celebró la coronación diocesana de la virgen, y ese mismo año fue la advocación a vicaria.
En el periodo de Plutarco Elías Calles, el episcopado ordenó el cierre de los templos, el 30 de julio de 1926. Para el 21 de junio de 1929, se aprobó reanudar el culto y el cuatro de julio se abrió el templo de Usmajac.