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Parroquia de la Virgen de los Dolores
GUADALAJARA, JALISCO (20/JUN/2010).- En la esquina Noreste de Guanajuato y Querétaro, de Dolores Hidalgo, se encuentra la hermosa e histórica Parroquia de la Virgen de los Dolores.Estando en el Jardín Independencia, fuimos cautivados por la atractiva parroquia. Emocionados subimos los cuatro peldaños del histórico atrio, donde la madrugada del glorioso 16 de septiembre de 1810, se reunió el primitivo ejército insurgente al repique de la campana San Joseph, conformado por más de 500 voluntarios, resueltos para luchar por nobles y sublimes ideales, la independencia, la justicia y el progreso. El amplio atrio fue delimitado por una barbicana arqueada, de piedra aparente.
Contemplamos la exquisita fachada principal, de estilo churrigueresco, con una puerta arqueada con molduras dentadas y florales. Ostenta tres preciosas columnas con capiteles corintios por lado, las primeras con ángeles, le siguen columnas estípites con santos de medio cuerpo y las terceras, con maravillosos santos de cuerpo completo; los santos son: Marcos, Juan, Mateo y Lucas. Arriba del arco un medallón y, a los costados, querubines y ángeles. Enseguida de la primera cornisa, las columnas se repiten, pero con María Magdalena, María Cleofás y María Salome, sin faltar Dimas y Longinos.
Las columnas enmarcan la ventana coral a los costados y en la parte superior la Virgen de los Dolores, y más arriba, sobre el mismo eje remata un crucifijo, una bella escena de la pasión entre columnas, sobre cornisas y en la cruz. En la segunda cornisa posa una balaustrada y al centro el reloj, que data de 1815, procedente del santuario de Atotonilco, hablando de contadores, vimos en el atrio uno que cuenta los días y las horas que faltan para el grito del bicentenario.
Luego de apreciar las expresivas canteras rosas, miramos los campanarios que abrazan la portada, son de planta rectangular y de tres cuerpos, con dos vanos arqueados por cara, cubiertos por cúpula con linterna. El campanario izquierdo conservaba la campana San Joseph, que sonó con enjundia aquel septiembre, campana que en 1896 fue bajada para posteriormente ser montada en el balcón principal del Palacio de Gobierno Federal. Al costado izquierdo de la parroquia hay un portal del curato (de dos arcos), y del derecho, una puerta arqueada abre a una capilla.
La planta arquitectónica es en cruz latina y comprende 68 varas de largo, 12 de ancho y 20 de altura. Entramos al sensacional recinto, apreciamos sobre un arco elíptico, el órgano que se asoma con gracia para mostrarse, cuenta con 180 flautas. Columnas dóricas soportan una cornisa de similar orden y sobre ella, una balaustrada, iluminada por ventanas verticales. El bizarro piso es de mezquite, del lado derecho se localiza un bonito púlpito, las bancas son de cedro rojo. Vimos cuatro altares laterales un tanto eclécticos; en el crucero nos sorprendieron dos altares que se pavoneaban de sus retablos barrocos, de madera anacahuite, uno dedicado a la Virgen de Guadalupe y el otro al señor San José. El altar mayor es neoclásico, circular y de dos cuerpos; el primero rematado con frontones truncados y con la Virgen de los Dolores, de 70 centímetros de altura, sobre sus mejillas, lágrimas. El segundo, rematado con frontones triangulares y con Jesús con los brazos extendidos. El altar data de 1871, anteriormente había uno de madera. La cúpula es por nervadura, con linterna y de tambor octagonal, con una ventana por cara.
La edificación fue emprendida por el cura Álvaro del Ocio y Ocampo, en el solar que se adquirió a María de la O, la cimentación comenzó el 2 de febrero de 1712 y la compleja obra se concluyó para 1778, siendo el cura José Salvador Fajardo y el responsable de la construcción fue el padre Miguel Rodríguez y Chávez, su retrato cuelga en la sacristía.
Contemplamos la exquisita fachada principal, de estilo churrigueresco, con una puerta arqueada con molduras dentadas y florales. Ostenta tres preciosas columnas con capiteles corintios por lado, las primeras con ángeles, le siguen columnas estípites con santos de medio cuerpo y las terceras, con maravillosos santos de cuerpo completo; los santos son: Marcos, Juan, Mateo y Lucas. Arriba del arco un medallón y, a los costados, querubines y ángeles. Enseguida de la primera cornisa, las columnas se repiten, pero con María Magdalena, María Cleofás y María Salome, sin faltar Dimas y Longinos.
Las columnas enmarcan la ventana coral a los costados y en la parte superior la Virgen de los Dolores, y más arriba, sobre el mismo eje remata un crucifijo, una bella escena de la pasión entre columnas, sobre cornisas y en la cruz. En la segunda cornisa posa una balaustrada y al centro el reloj, que data de 1815, procedente del santuario de Atotonilco, hablando de contadores, vimos en el atrio uno que cuenta los días y las horas que faltan para el grito del bicentenario.
Luego de apreciar las expresivas canteras rosas, miramos los campanarios que abrazan la portada, son de planta rectangular y de tres cuerpos, con dos vanos arqueados por cara, cubiertos por cúpula con linterna. El campanario izquierdo conservaba la campana San Joseph, que sonó con enjundia aquel septiembre, campana que en 1896 fue bajada para posteriormente ser montada en el balcón principal del Palacio de Gobierno Federal. Al costado izquierdo de la parroquia hay un portal del curato (de dos arcos), y del derecho, una puerta arqueada abre a una capilla.
La planta arquitectónica es en cruz latina y comprende 68 varas de largo, 12 de ancho y 20 de altura. Entramos al sensacional recinto, apreciamos sobre un arco elíptico, el órgano que se asoma con gracia para mostrarse, cuenta con 180 flautas. Columnas dóricas soportan una cornisa de similar orden y sobre ella, una balaustrada, iluminada por ventanas verticales. El bizarro piso es de mezquite, del lado derecho se localiza un bonito púlpito, las bancas son de cedro rojo. Vimos cuatro altares laterales un tanto eclécticos; en el crucero nos sorprendieron dos altares que se pavoneaban de sus retablos barrocos, de madera anacahuite, uno dedicado a la Virgen de Guadalupe y el otro al señor San José. El altar mayor es neoclásico, circular y de dos cuerpos; el primero rematado con frontones truncados y con la Virgen de los Dolores, de 70 centímetros de altura, sobre sus mejillas, lágrimas. El segundo, rematado con frontones triangulares y con Jesús con los brazos extendidos. El altar data de 1871, anteriormente había uno de madera. La cúpula es por nervadura, con linterna y de tambor octagonal, con una ventana por cara.
La edificación fue emprendida por el cura Álvaro del Ocio y Ocampo, en el solar que se adquirió a María de la O, la cimentación comenzó el 2 de febrero de 1712 y la compleja obra se concluyó para 1778, siendo el cura José Salvador Fajardo y el responsable de la construcción fue el padre Miguel Rodríguez y Chávez, su retrato cuelga en la sacristía.