Año Nuevo 2026: ¿De dónde viene la tradición de comer 12 uvas para pedir deseos?
Comer las 12 uvas no solo es una tradición, sino también un momento de unión familiar y reflexión, que marca el cierre de un ciclo y la bienvenida a nuevas oportunidades
Cada 31 de diciembre, justo cuando el reloj marca la medianoche, millones de personas en países de habla hispana se preparan para comer 12 uvas al ritmo de las campanadas. Esta escena, repetida año con año, forma parte de uno de los rituales de Año Nuevo más populares y simbólicos, cargado de deseos, esperanza y buenos augurios para el ciclo que comienza. Pero ¿de dónde surge esta tradición y por qué se mantiene tan viva hasta hoy?
LEE: Mhoni Vidente lanza terribles predicciones de la tarotista para el 2026
El origen del ritual de las 12 uvas
La costumbre de comer 12 uvas en Año Nuevo tiene su origen en España, a finales del siglo XIX y principios del XX. Una de las teorías más aceptadas señala que en 1909 los productores de uva del sureste español, particularmente en Alicante y Murcia, tuvieron una cosecha excedente y promovieron el consumo de uvas como una forma de atraer la buena suerte al iniciar el año.
Sin embargo, existen registros anteriores que indican que las clases acomodadas españolas ya celebraban la llegada del Año Nuevo con uvas y vino espumoso, imitando tradiciones francesas. Con el paso del tiempo, esta práctica se popularizó entre todos los sectores sociales y se consolidó como un ritual colectivo.
¿Por qué son 12 uvas?
El número 12 no es casual. Cada uva representa uno de los meses del año y simboliza un deseo, un propósito o una esperanza para ese periodo. Comerlas al ritmo de las 12 campanadas se interpreta como una forma de asegurar prosperidad, salud, amor y estabilidad durante los siguientes 12 meses.
Según la creencia popular, si una persona logra comer las 12 uvas sin atragantarse antes de que terminen las campanadas, tendrá buena fortuna durante todo el año. En caso contrario, se dice que podrían presentarse dificultades en alguno de los meses.
La expansión de la tradición a otros países
Con el paso de los años, el ritual de las 12 uvas cruzó fronteras y se adoptó en diversos países de América Latina, como México, Venezuela, Colombia, Perú, Chile y Argentina, entre otros. En cada lugar, la tradición se adaptó a las costumbres locales, pero conservó su esencia: despedir el año viejo y recibir el nuevo con optimismo.
En muchos hogares, el ritual se acompaña de otros elementos simbólicos, como usar ropa interior de ciertos colores, prender velas, escribir deseos o realizar limpias energéticas.
LEE: Año Nuevo: 3 rituales para atraer abundancia con la llegada del 2026
Un símbolo de esperanza que perdura
Más allá de su origen histórico, el ritual de las 12 uvas se ha mantenido vigente porque conecta con una necesidad humana universal: empezar de nuevo. En un solo minuto, las personas concentran sus ilusiones, metas y anhelos, convirtiendo un gesto sencillo en un acto cargado de significado.
Hoy, comer las 12 uvas no solo es una tradición, sino también un momento de unión familiar y reflexión, que marca el cierre de un ciclo y la bienvenida a nuevas oportunidades. Una costumbre que, año tras año, recuerda que siempre es posible comenzar con esperanza.
BB